Excerpt for Dejando Todo Atrás by Ariana ArEd, available in its entirety at Smashwords






















Ariana- ArEd















El Amor

Para describir este sentimiento no existen palabras, pero si acciones... Cuando amamos con locura le deseamos lo mejor del mundo, si sufre; sufrimos con él, si es feliz nosotros también.

¿Somos capaces de herir a alguien que amamos?, muchos dirán que si; si es por protegerlos, pero ¿eso será lo correcto?

Por el amor lloramos, reímos, pensamos, hace que nuestro corazón se acelere mil por hora, sentimos paz, pero ¿Vale la pena vivirlo?, ¿Debemos temer al desamor o a no ser correspondido?...





Ariana - ArEd















Nunca creí que llegaría a amar tanto a una persona, hasta tal punto de mantener lejos a todos los que me querían en realidad, solo quería vivir en el recuerdo de simples y vanas mentiras.

Mi vida había acabado –sentido figurado-, mis emociones se habían quedado con él, el deseo de reír desapareció.

Cuando te mienten ¿podrás confiar en que esa persona te dice la verdad?

Ya no me importaba si él mentía o no, yo lo seguía amando y él decía amarme de la misma forma. Solo quería pasar el resto de mi vida con él, yo nunca llegaría a amar a alguien más que no sea ÉL.

Cuando amas no importa el pasado, aunque no sea verdad sus sentimientos, el egoísmo puede más.

Confío en él con los ojos vendados.


















Haber dejado L.A. fue la peor decisión que tomó mi padre -Thomas- mudarnos a un lugar muerto como Alaska y empeorando las cosas a una pequeña ciudad llamada Healy que solo cuenta con mil habitantes, pero ahora tenía dos más a su cuenta.

Acaso se había vuelto “loco”, por él tuve que dejar morir mi mundo. Todo quedó atrás, mis amigas, mi colegio, mi casa que tanto adoro… absolutamente todo…, además, que persona cuerda, que detesta el frío decide mudarse a un lugar donde el frío nunca desaparece.

Muchos dirían rabieta de adolescente ya que según con la corta edad que tengo -“17 años”- no comprendo las decisiones de Thomas… Él quiso dejar todo atrás, con la muerte de mamá hace 2 años, cada lugar de Los Ángeles le recordaba aquella mujer de ojos verdes, cabello color chocolate, y claro me arrastró con su decisión al lugar más lejano y frío del mundo…

  • ¿Qué te parece el vuelo?

  • -gran pregunta Thomas ¿por qué no me tiras por la puerta y me ahorras todo este sufrimiento?- Grandioso, que “buena vista” –todo estaba completamente nublado-

  • Ya verás la casa que he conseguido te va a encantar

  • “si ya quiero llegar” –algo malo de mi, es que me había acostumbrado a ser sarcástica-

  • Sabes la gente es buena y acogedora

  • Si, ya había escuchado acerca de la gente de acá –claro acogedora porque les falta calor- pero no creo llegar a conocer a alguna persona pronto –tal vez me tome de 3 a 4 años nada más, ya que no me agrada demostrar mis sentimientos o pensamientos, iba a ser muy fácil hacer amigos-

  • El hospital tiene buena reputación, fue suerte que me hayan dado el trabajo

  • Tho…. Ehh… papá eres un buen doctor cualquier hospital te querría

Ninguno de los dos quiso seguir con la incomoda conversación… fue un gran alivio, porque Thomas era una persona de pocas palabras, y yo había heredado eso de él.

Al llegar a la casa que había comprado; una ola de sentimientos me abarcó, mi pesadilla eterna había empezado

  • ¡Hey!… Kate no olvides bajar tus maletas del coche

  • Descuida… solo quería abrir la puerta de la casa

  • Mmm… ¿qué te parece si cenamos fuera para conocer la ciudad?

  • Lo que tu quieras… -cómo extraño mi casa, el sol, Ehh… Thomas se me quedó mi vida en la otra casa, ¿puedo ir a recogerla?-

Llegué a mi habitación que estaba en el segundo piso, donde había una pequeña cama, y todo estaba decorada de rosado -absolutamente todo en mi habitación, Thomas me conocía muy poco, aunque había vivido todo mi vida con él y Nikki-; mi padre había contratado a una diseñadora de interiores y ella había escogido casi todo y exactamente escogió el color más me desagrada, el rosa… traté de mantenerme ocupada desempacando la poca ropa que compré para los inviernos de mi ciudad, pero eso es casual aquí así que tuve que traerla, y para mi desgracia terminé demasiado rápido.

En la noche salimos a comer a un restaurant, mi papá quería hacer excursiones por la ciudad pero yo no tenía el ánimo suficiente para algo así, prefirió que regresáramos a mi nueva casa y no irse de turista el solo.

La noche fue fatal, no pegué el ojo ni un minuto porque las lágrimas no dejaban de correr, Thomas durmió, y absolutamente nada lo despertaba…

Me di cuenta que había amanecido, no por el sol, sino por la alarma del reloj. Este día sería mucho más difícil que el anterior. Tendría que conocer gente nueva y pasar la típica ridiculez de presentarme en frente de todo el salón, ellos tendrían suerte si no me desmayo en plena presentación…

Tuve que llegar a la escuela en el carro de “papi” ya que no tenía el suficiente dinero para comprarme un coche.

  • Buena suerte mi Kate –Thomas estaba entusiasmado por su primer da de trabajo, creo que el esperaba que yo estuviera igual-

  • Gracias papá –de seguro necesitaré más que suerte para sobrevivir-

Algo bueno fue que nadie había notado que era una nueva estudiante hasta que una chica se me acercó

  • Hola mi nombre es Ashley, tu eres nueva ¿verdad?

  • Hola, soy Kate y si ¿creo?, ayer llegué a la ciudad

  • Ojala nos toquen algunas clases juntas

  • Si seguro nos toparemos en alguna o ¿no?

Mmm… ella parecía muy diferente a las típicas niñas arrebatadas por la chica nueva, se me hizo fácil hablar con ella. Noté algo extraño, algo en ella la hacia lucir distinta al resto de los estudiantes, sus ojos eran cafés pero demasiado claros, no llegaban al miel era mas bien dorado, su piel era blanca –mejor dicho pálida- como la nieve que caía en ese momento, unas ojeras grises se marcaban debajo de sus ojos… -Me estoy volviendo loca tengo que dejar mi afición por leer historias de amor acerca de vampiros, o ¿estaré en lo correcto?, ¿ella será una vampiro?… esta más que confirmado me volví loca- me sacó de mi meditación el sonido de la campana que me avisaba que estaba llegando tarde a mi primera clase. Según el horario que le habían entregado a Thomas me tocaba con el señor Daniels mi profesor de lengua… Como cualquier profesor me hizo presentar frente a toda la clase y luego de haberme congelado en frente de todos, y casi caerme, me envió a sentarme y para mi sorpresa había un asiento vacío y al lado se sentaba mi nueva amiga Ashley.

  • ¡Qué emocionante que nos haya tocado esta clase juntas!

  • Si parece que predices el futuro –ella sonrió como si hubiera atinado a algún secreto-

  • No, creo que tal vez solo fue cosa del destino…

  • Si, tal vez fue eso –otra vez empecé a pensar en los vampiros, no cabía duda era adicta a historias acerca de ellos, por supuesto a escondidas de mi padre-

Mientras me encontraba pensando en otras cosas, no me perdía de nada nuevo, el profesor habló del argumento de la novela de Shakespeare “Romeo y Julieta”, la había leído millones de veces, era una de mis favoritas.

Así pasé toda la mañana clase tras clase, presentaciones, y más clases aburridas, tuve la suerte de tener la última clase antes del almuerzo con Ashley la única persona con la que había entablado una pequeña conversación.

Al salir del salón un chico la esperaba fuera, Su novio, ¿tal vez?, era muy apuesto ideal para ella, pero él también sobresalía de los otros estudiantes era alto, fornido pero no al extremo, cabello castaño con reflejos dorados, ojos del mismo tono que Ashley y sus labios no eran ni muy finos, ni muy carnosos, eran como los de cualquier persona pero con algo que no comprendía, pero lo hacían lucir sensual, y por costumbre empecé a pensar otra vez en los vampiros, -ese era un tema muy irresistible para mi…- él se acercó, la saludó con un beso en la mejilla y Ash nos presentó.

  • Mark ella es Kate

  • Kate mi hermanito Mark

  • ¿Tu hermano?

  • Si, somos mellizos

  • Mmm… no parecen

  • Hola..., bueno nos parecemos en algunas cosas, ¿creo?

  • Ohh... Grandioso –el sarcasmo a la orden del día-

  • ¿Vamos a almorzar? –intervino Ashley-

  • claro –le respondí aunque todavía no me reponía de haber pensado que tenían algún tipo de relación amorosa-

Caminamos hasta la cafetería en silencio, nos sentamos en una mesa donde se encontraban otros amigos de ella, los que me presentó, pero Mark no socializaba como Ash, ¿acaso no les caían bien los amigos de su hermana?…

Todo el tiempo que pasé en la cafetería fue un tormento, como era nueva, querían saber todo de mí, lo bueno y extraño fue que me sentía cómoda estando al lado de Mark –un completo desconocido- cada vez que tenía la oportunidad volteaba para poder mirarlo y casi siempre me topaba con aquella mirada que me hacia sonrojar y voltear, el también parecía avergonzado cuando nuestras miradas se encontraban, pero cada vez que mi corazón latía rápidamente me sonreía como si estuviera escuchando el desenfrenado palpitar que yo sentía a través de mis costillas.

Después del almuerzo las horas transcurrieron demasiado rápido. En clases me topé con algunos amigos de Ashley ahora mis “amigos”. Cada vez que entraba a un salón tenía la esperanza de encontrar en algún lugar esperando recibir clases a mi desconocido. Ya había perdido todas las esperanzas, era la última hora y en el salón él no estaba cuando entré, me senté resignada en un escritorio vacío, coloqué mi maleta en el asiento de alado y agaché la cabeza…

  • Disculpa, ¿esta ocupado?

  • ¡No! –Alcé la mirada y no lo podía creer; era Mark, tenía una voz aterciopelada parecía musical, hubo un momento en que mi mente de desconecto completamente de todo lo que estaba a mi alrededor y no supe que más decirle-

  • ¿Puedo ocupar este asiento? –al no ver reacción alguna en mi, era lógico que tenía que preguntar-

  • Ehh… Si, claro –recogí mi maleta torpemente haciendo que todo en su interior cayera al suelo- todo me pasa hoy –me agaché a recoger mis cosa y de pronto me empezó ayudar- no debes hacerlo, yo puedo sola

  • ¿acaso te molesta un poco de caballerosidad? –recogió el CD de mi banda favorita “Paramore”-

  • No, no es eso; solo que... –el maestro de francés entró y me salvó, ya que no tenía ni idea de que decirle, ni yo encontraba explicación a mi actitud en ese momento, ¿por qué le había dicho aquella estupidez? Me golpeé mentalmente-

En toda la hora no me pude concentrar ni un solo minuto, el Sr. Rathbone al notar que yo estaba distraída; me preguntó algo referente a su clase; pero no sabía que contestar, de pronto escuché a Mark dándome toda la respuesta –en un francés fluido-, y como una chica obediente repetí exactamente lo que me dijo pero mas torpemente.

  • Gracias por ayudarme –le dije una vez que el profesor se alejó-

  • De nada, pero ¿Qué has estado pensando toda la clase?

  • Nada importante solo recordaba mi antigua ciudad –cosa que no era cierto, había estado imaginando como sería él convertido en un vampiro, pero no pude, porque no existía cambio alguno, tal vez me faltaba imaginación o simplemente ya lucía como tal-

  • Ya me imagino, ha de ser mejor que aquí

  • No es eso, solo que extraño mucho mis amigas, y todo en general

  • Si Ya lo creo, es difícil dejar todo atrás y empezar desde cero

  • Ya te ha sucedido

  • En toda mi vida me he mudado tantas veces que hasta he perdido la cuenta

Por segunda vez el profesor me pilló distraída, pero no solo a mí, Mark también estaba completamente desconectado de la clase, así que esta vez le preguntó a él –no demoró ni un minuto en responder y nunca dudó en su respuesta-

  • ¿Cuánto tiempo llevan viviendo en Alaska? – esta vez yo empecé las preguntas-

  • Llevamos un año y medio o algo así

  • Mmm y… ¿Donde vivías antes de venir aquí? –lo noté dubitativo- Ehh... no te molesta que te pregunte, ¡¿verdad?!

  • No, solo si la próxima vez yo hago las preguntas

  • ¿próxima vez? –iba a ver otra oportunidad de hablar-

  • Si, parece que vamos a compartir el escritorio el resto del semestre, claro, sí tu no quieres –no lo dejé terminar la frase-

  • Ehh… no… -no podía organizar mis ideas, Mark quería sentarse a mi lado-

  • No... ¿Qué?..

  • Ehh... por mi esta bien que estés aquí –sonrió y me sentí roja como un tomate, creo que fui muy obvia con mi respuesta- ¿A qué viene la sonrisa?

  • Es que estas roja, y no sé ¿por qué?

  • Y ¿eso es gracioso?

  • Solo un poco… es que parece que estas nerviosa y no sabes que decir – ¿acaso yo era tan obvia?-

  • No, No es nada de eso –la campana sonó y me sentí aliviada porque no tenía tiempo para responderle algo lógico, me levanté de golpe, recogí mis cosas y prácticamente Salí corriendo por la puerta-

  • Kate… -me llamó-

  • ¿Qué? –me volteé a mirarlo pero no estaba atrás, sino justo a mi lado-

  • Mañana pregunto yo…

  • ¡Hey Mark! –Ashley venía atrás de nosotros-

  • ¿Si?

  • ¿Qué te parece si llevamos a Kate a su casa?… ¿Claro si tu quieres? –esta vez se dirigía a mi-

  • Ehh… no los quiero incomodar puedo irme sola además mi casa no queda muy lejos –mentí-

  • No hay problema, entonces esta decidido, vienes con nosotros –de pronto lo vi sonreír pícaramente y me quedé helada porque me estaba mirando-

Ellos eran adinerados, su auto era un Mercedes sl 55 negro descapotable –aunque con el clima de Healy era imposible disfrutar todas las utilidades de un auto así-, el tapizado era negro con filos dorados… durante el viaje ellos venían haciéndose bromas mientras él conducía, había música de fondo, de pronto empezó una de mis favoritas “we are broken” de Paramore.

  • Creo haber visto que tenías un Cd de esa banda ¿verdad? –me miró por el espejo retrovisor-

  • Si, tu me lo pasaste

  • ¿Te gusta esa banda?

  • Por algo tenía un CD de ellos

  • Mmm… perdón por la pregunta

  • ¿Por qué?

  • Parece que te molestó que preguntara

  • No, solo que preguntas cosas obvias

  • ¡Estas de mal humor! -no lo dijo como pregunta sino como una afirmación, aunque había acertado. Estaba molesta porque tenía que desempacar todo yo sola-

  • No tanto así, pero parecido

  • De verdad, no logro comprenderte

  • Tranquilo, no eres el único

  • ¿qué te parece si te recogemos mañana? –Por fin Ashley se dirigía a mi, ya que casi en todo el camino fue como que si yo no estuviera en el auto, conversaban entre ellos y yo me encontraba sola en el asiento de atrás-

  • No lo creo, de seguro Thomas va querer llevarme nuevamente

  • ¿Tu hermano?

  • No, es mi papá; solo que estoy acostumbrada a llamarlo por su nombre pero, claro, él no lo sabe

  • Okay. Será en otra oportunidad

  • Tal vez…. tal vez no

Me dejaron en la puerta de mi casa y siguieron su camino, con la falta de sol mi nueva casa se veía tan tenebrosa, que me causaba escalofríos, en el lado este donde se encontraba la ventana de mi habitación había una especie de bosque oscuro y espeso.

Pasé casi toda la tarde poniéndome al corriente con la tarea y desempacando las cosas que faltaban. Con la tarea no tuve muchos problemas porque era lo mismo que había visto en mi antigua escuela, pero tenía que hacerlo por obligación; ya que había llegado a finales del semestre.

No me di cuenta cuando exactamente empezó el crepúsculo. Bajé las escaleras; preparé mi cena ya que Thomas tenía doble turno hoy –El hospital era su segundo hogar, en el existía la afición de ayudar a la gente y era peor ahora que Nikki no estaba con nosotros. Thomas era adicto a su trabajo, pero era algo a lo que ya me había acostumbrado- por un momento deseé no estar sola, porque la noche era el peor momento para mi, los recuerdos inundaban mi mente y con ellos el deseo de estar en casa con Nikki, pero sabía exactamente que si Thomas estaba aquí, tendría otra interrogación igual a la que habido tenido que hacerle frente en la escuela, claro con la única diferencia, que serían las típicas preguntas de los padres: ¿cómo te fue?, ¿conociste nuevos amigos? Y bla, bla, bla…

Hoy había sido un día muy pesado, el deseo más grande que sentía era dormir, porque el cansancio me tenía más grogui1, pero en mi existía el miedo de dejar que los recuerdos se adueñen de mi otra vez y llorar como la noche anterior, así que recostada en mi cama empecé a leer uno de los libros más impresionantes que había leído hasta ahora, la saga de “Crepúsculo2” claro impresionantes porque trata uno de los temas que más me apasionan, las típicas historias de amor imposible, pero esta saga era una de mis favoritas porque era el amor entre un vampiro y una humana… las únicas que conocía de mi obsesión por aquello era mi mamá -mi mejor amiga- y Camile –mi tía-, muchas veces Nikki me preguntó ¿cuál sería la persona ideal para mi?, y por supuesto yo le contestaba que deseaba encontrar al vampiro de mi vida -parecido al protagonista del libro, por supuesto-, en respuesta ella me decía -en tono de broma- que me quedaría sola para siempre… aunque yo lo sabía muy bien, porque ellos son simple mitología hasta ahora; porque nadie ha comprobado lo contrario –y tendría que resignarme a compartir mi vida con un simple humano-.

No me di cuenta en que momento me quedé dormida, cuando desperté Thomas ya había llegado y estaba preparando el desayuno -oh, oh... ¡Qué empiece la interrogación!-, me preparé para la escuela y bajé a saludar a mi padre.

  • Hola pa

  • Hola querida, ¿como dormiste?

  • Bien, ¿creo?

  • ¿Arreglaste la casa tu sola?

  • Si –quien más lo iba hacer, ¿los fantasmas?-

  • Y ¿Cómo te fue en clases?, ¿hiciste amigos?, ¿que tal los profesores? –¡SIP!, oficialmente era la interrogación de la que quería huir-

  • Eh... bien, si, maso3 igual a los otros

  • Mmm… gran explicación

De pronto escuché la bocina de un coche fuera de mi casa

  • ¿Esperas a alguien?

  • No, que yo sepa

  • Entonces se equivocaron de casa –Thomas se acercó a la ventana principal-

Escuché a una chica gritar mi nombre y me quedé completamente helada

  • Eh… Kate; te buscan –él caminó en dirección a donde yo estaba-

  • Si, creo que es a mi: les dije que no lo hicieran –me dije para mi misma-

  • Tenemos que hablar de esto cuando regreses

  • Parece que no me la puedo ahorrar para otra ocasión, ¿verdad?

  • No señorita, y ¿Quién es el muchacho que va al volante? -Thomas era muy celoso porque creía que seguía teniendo 5 años y como para él tenía esa edad, no podía tener amistad con ningún adolescente del sexo opuesto. La palabra novio, salida de mi boca, para él era una de las peores palabras que podía haber pronunciado en mi vida, incluso peor que una blasfemia-

  • Me están esperando –y por la suerte ellos tocaron la bocina nuevamente, ¡los iba a matar!- y parecen apurados..., Ehh... Chao

  • Me esperas a la salida, porque te voy a recoger

  • Eh… mejor no, porque tengo que ponerme al día con las clases y me van a ayudar

  • ¿Quién? ¡ese muchacho!

  • La hermana y él -lo dije gritando porque ya iba por la puerta y mi padre se encontraba en la cocina, y creo que Mark y Ash me escucharon-

  • Ok… más tarde ponemos reglas sobre todo esto –en la escuela de Los Ángeles, yo estudiaba donde solo había señoritas así que este era un gran cambio para él-

  • Como sea, nos vemos luego

Salí corriendo de casa porque no quería tener la típica conversación que se solía tener con Thomas acerca de lo “malo“-Los muchachos-

  • Hola disculpa que estemos aquí es que Mark insistía mucho que vengamos a recogerte –quien me dedicó una sonrisa que hizo mi corazón enloquecer, después de habérmelo quedado mirando como idiota unos segundos reaccione y volví a hablar-

  • Gracias, pero no debieron haber venido

  • Disculpa, solo pensé que no querrías llegar en el carro de papi -Mark tenía toda la razón-

  • Estas en lo correcto, pero me ocasionaste algunos problemas

  • No lo creo, tu papá piensa que él debería llevarte y no dejarte ir conmigo -escuché a alguien aclararse la garganta-, perdón con nosotros –se corrigió a si mismo-

  • Y ¿Cómo tú sabes lo que él piensa? –de pronto en su rostro vi aparecer el pánico, para luego volver a sonreírme y poner cara de poker-, pero le acertaste a la primera, no te lo tomes a mal pero me ocasionaste problemas porque estas aquí

  • ¿Por qué dices eso?

  • Es que es un poco celoso y cree que con tener “amigos” voy a cometer una locura o dejarlo.

  • Lo de celoso si lo creo, pero lo único que él quiere es que no cometas errores que arruinen tu vida

  • Sabes, no te sigo la idea

  • No eres la unica –parecía que Ashley estaba concentrada en otros asuntos, menos en nuestra conversación y su comentario me sorprendió-

  • Mmm… que buen apoyo, no soy la única que no te sigue

  • Lo único que digo, que eso es lo que me paréce, solo fue mi opinión, y ¿Dónde vamos en la tarde?

  • ¡¿Dónde vamos?!, ¿a qué te refieres?

  • Le dijiste a tu papá que íbamos a salir hoy ¿verdad?

  • Ehh… ¿tan alto lo dije?

  • No, solo que tengo buen oído

  • Solo lo dije porque él va a pasar toda la tarde en casa y no quería que me recoja, pero en realidad voy a caminar por ahí

  • ¿Qué te parece si te acompañamos?

  • Sorry, chicos yo no puedo ir con ustedes, tengo que hacer otras cosas. –fue mi impresión o Ash quería que nos quedáramos solos…, en realidad creo que solo fue mi imaginación-

  • Mmm… entonces solo nosotros dos, claro, sí tu quieres –por un momento la palabra “nosotros” me desconcentró, y automáticamente le respondí, algo que no hago muy a menudo “responder por impulso”-

  • ¡Claro!, -le respondí demasiado exaltada, que me avergoncé del tono en que se lo dije- si no tienes nada que hacer

  • ¿Por qué?

  • Es que no quiero que dejes de hacer tus cosas por acompañarme

  • No, no tengo nada que hacer, y de paso te muestro la ciudad… -al llegar a el estacionamiento todos me vieron bajar del mercedes, no pasaron ni dos minutos y empezaron los cotilleos4-

  • Mmm… me suena muy bien, bueno nos vemos en clases

  • Ok, recuerda que hoy las preguntas las hago yo

  • Tú no me dejaras olvidar eso ¿verdad? –me dedicó una sonrisa y caminó hacia su aula-

Entre al salón y había un chico nuevo, por supuesto nuevo para mí, el Sr. Daniels empezó a dictar clases, de pronto me llegó una nota:

  • Hola mi nombre es Jackson eres Kate ¿verdad?

  • si, ese parece ser mi nombre, pero ayer no te vi, de seguro ya sabes todo de mi –los cotilleos sobre “la chica nueva”, eran demasiado evidentes-

  • si algo me contaron de ti…, y que sales con los de la clase alta

  • te han informado mal, yo salgo solo con los que son mis amigos, y no me importa su clase social, tus informantes te han fallado –me estaba enojando porque ellos no sabían nada de Ash, ni Mark, peor de mi-

  • perdona si te hice enojar, ¿Qué te parece si salimos hoy?

  • Disculpa, pero tengo otros planes, voy a salir con Mark…

  • ¿Tu novio?… ¡claro! ¿por qué no se me ocurrió?…

  • Te repito por segunda vez, son mis amigos, además que te interesa si, si o no, métete en tus asuntos...

  • Perdona, es verdad no son mis asuntos

No le quise responder porque estaba demasiado molesta e iba a ser grosera, acaso, ¿No tenían qué más inventarse?, todos creían que era interesada y que estaba saliendo con uno de los chicos adinerados de aquí....

Al terminar la clase me interceptó en la puerta… acaso “¿no tenía nada más que hacer?” –Era un chico de mi estatura, ojos verdes, blanco, era de los que se cree que todas deberían derretirse por él-

  • Mi oferta sigue en pie

  • ¡Qué bien por ti!, y como te dije tengo mejores cosas que hacer, voy a salir con alguien más –eso era verdad tenía algo mejor que hacer, iba a salir con “Mark”-

  • Puedes dejarlo a él para otro momento

  • Pues no, además no me interesa tu oferta

De pronto Mark apareció en la puerta de mi salón algo que me asombró, pero luego recordé que podría haber venido por Ash, pero ella no había entrado a clases lo que realmente me asombro fue que me llamó ¿Qué hacia él esperándome a mí?

  • Disculpa pero me están esperando –me encantó su cara de enojo cuando vio quien estaba en la puerta-

  • Mmm… será para otro momento

  • Tal vez si o tal vez no

Lo dejé con la palabra en la boca y di la media vuelta hacia la puerta…

  • ¿Qué haces aquí?

  • Nada, creí que necesitabas sacarte de encima a Jackson

  • ¿cómo sabías eso?

  • es que me enteré que vino hoy a clases y conozco su forma típica de ser cuando llega una nueva estudiante, de ¡atormentarla hasta que él se cansa!

  • tienes toda la razón y gracias por ayudarme con eso

  • de nada y ¿en qué salón te toca?

  • En el salón 10 de física con el Sr. Cornelius

  • Mmm… buen profesor…

  • Si, creo… me toca en la misma aula con Ashley

  • Pero..., creo que ella no va a entrar a clases

  • ¿Por qué?

  • Es que no esta de ánimos para soportar a los profesores… además tiene otras cosas que hacer y creo que no va a entrar a ninguna otra…

  • ¡¿Qué?! –di un grito ahogado, iba a estar algunas materias sola, con terror de que me toque con Jackson otra vez, Mark sonrió al ver mi reacción-

  • No te preocupes, si quieres puedo pasar por ti al final de todas las clases…

  • Eh… y ¿Tu no deberías estar yendo a tus clases en este preciso momento?…

  • Si, “debería” pero te estoy acompañando a tu próxima clase

  • Eso es algo obvio, pero Como te dije no debes dejar de hacer tus cosas por mi –aunque siendo honesta conmigo misma me encantaba la idea de que él quisiera pasar tiempo conmigo-

  • No te preocupes, soy rápido y llego antes que el profesor

  • Agradezco tu oferta pero será mejor que no –empezamos a caminar hacia mi salón mientras conversábamos-

  • ¿Por qué?

  • Es que se están corriendo rumores de nosotros

  • ¿Nosotros?

  • Si, tu y yo

  • Y ¿Qué exactamente se esta rumorando de “nosotros”? –la palabra “nosotros” sonaba mucho mejor saliendo de sus labios, ya que se trataba de él y yo-

  • De que estamos saliendo, y creen que estoy interesada en lo material

  • Si no estas interesada en lo material, entonces ¿en qué? –llegó el Sr. Cornelius y nos interrumpió, le quedaba eternamente agradecida porque no tenía ni idea de que responderle, no le iba a decir “no me interesa lo material, solo tú”- eso me lo tienes que responder más tarde

  • Si claro… -cuánto deseé que se olvidara de esa pregunta, pero estaba completamente segura que hoy primero salía el sol antes de que se olvidara de nuestra conversación-

Pasé toda la clase tratando de pensar en una respuesta adecuada para su pregunta, pero mi mente estaba concentrada en otra cosa, recordando esos ojos dorados oscuro llegando a un tono negro, muy diferentes a los que había visto el día anterior, la hora se pasó demasiado rápido y no tenía una respuesta convincente, y estaba segura que estaba esperándome en el corredor.

Y sip, no me había equivocado, él estaba esperándome. Mientras caminábamos, le cambiaba de tema cada vez que trataba de preguntarme por mi real interés. Y así fue hasta el final de la tercera hora, pero sabía que de la cuarta no pasaba, porque era la hora del almuerzo y tendríamos el tiempo suficiente para charlar.

Al sonar la campana del almuerzo me asusté un poco, todavía no tenía nada que decirle, cuando me acerqué a la puerta lo que me extraño es que Mark no era el único que me esperaba, Jackson también estaba en el corredor lanzándole miradas asesinas a su “rival”-, parecía que estaba esperando a que yo escoja con quien irme, con él o Mark, en cambio Mark estaba contento con un brillo extraño en los ojos, creo que adivinaba cual iba a ser mi elección, pasé de largo frente a mi acosador y caminé en dirección a mi “amigo”, -no estaba segura que tipo de relación tenía con Mark, su forma de actuar me hacia dudar-

  • Hola…

  • Hola…

  • ¿Ya me puedes responder a mi pregunta?

  • ¿Qué pregunta? –claro que me acordaba de su pregunta, solo quería dejar a un lado ese tema-

  • Por favor, respóndeme –parecía muy interesado en mis pensamientos acerca de él-

  • ¿Sabes física?

  • Si, y no me cambies el tema

  • Creo que necesitaré clases particulares, ¿me puedes enseñar?

  • Con una condición…

  • ¿Cuál?

  • ¡Qué me respondas a mi pregunta!

  • Creo que tomaste mal mi respuesta, eh… solo dije que yo nunca me intereso en lo material, sino solo en los sentimientos de una persona –estaba improvisando y creo que salió bien-

  • Mmm… estuviste meditando tu respuesta, ¿verdad?

  • No, ¿por qué crees eso?

  • En realidad no lo sé, pero parece ser una respuesta meditada y creo que por eso no comprendiste física –tenía toda la razón, traté de pensar en la respuesta adecuada, pero me había concentrado en cualquier otra cosa menos en la clase-… ¿vamos a la cafetería?

  • Claro

Caminamos en silencio, por supuesto mirándonos de vez en cuando –en el momento que nuestras miradas se encontraban, yo me sonrojaba y agachaba la mirada-, compramos la comida y nos sentamos en una mesa completamente vacía, lejos de los amigos de Ash, mientras comíamos –casi nada- cumplió su palabra y empezó a preguntar sobre mi, lo raro fue que no me molestó que preguntara, yo quería que me conociera a fondo, y por supuesto hizo las típicas preguntas de ¿Cuál era mi color favorito?, ¿a qué lugares me gustaba ir?, y cosas así… algunas de las cosas que me despistaron fueron que me preguntara: ¿por qué extrañaba tanto Los Ángeles?, ¿por qué no me agradaba Alaska?, ¿qué climas me gustaban?... traté de ser lo más honesta que pude pero no le podía decir que extrañaba Los Ángeles por su estructura, llena de edificios, y que me desagradaba Alaska por la lluvia constante, no por el frío porque en realidad me encantaba, por eso tuve que decir cosas diferentes a la verdad, y referente a los climas fui completamente sincera

No nos alcanzó el tiempo para sus preguntas y me dijo que luego me seguiría preguntando, y me recordó que las preguntas, hoy le pertenecían a él. –acaso creía me olvidaría de eso-

Me dejó en la puerta de mi siguiente clase y me dijo que nos veíamos a la última hora porque tenía unas cosas que hacer, por eso no me podía acompañar a mis otras clases, por un momento me entristeció saber que no lo vería entre clases y que mi acosador estaría esperándome para interrogarme, pero lo que me reconfortó fue, que me había asegurado que nos veríamos a la última -la única clase que teníamos juntos-, y que pasaría toda la tarde conmigo.

Algo en mi; me hacia necesitar estar cerca de él, no sé si era por mi curiosidad de comprobar mi teoría -si es o no un de los fríos-, o por algún otro interés, pero de lo que estaba completamente segura era de que me gustaba conversar y estar cerca de él, aunque siempre decía cosas que delataban lo que pensaba, pero no me importaba, me agradaba su compañía, aunque no era la única que decía cosas de más, ya que me daba cuenta en su rostro que me decía cosas que no debía enterarme…

Pero eran cosas extrañas como que, no le agrada el sol y siempre solía decir las cosas que iban a decir otros; ¿acaso el leía las mentes?, y si era así, ¿sabía todo lo que pensaba acerca de él?, me encontraba en una encrucijada, si sabía todo lo que cruzaba por mi retorcida mente.

El tiempo pasó demasiado rápido gracias a que estaba completamente despistada acerca de lo que sucedía a mi alrededor, cuando me di cuenta ya nos encontrábamos en la última hora, tuve que caminar deprisa para llegar a tiempo.

Al entrar al salón Mark ya se encontraba allí esperándome, pero una sorpresa me tomó desprevenida, Jackson también estaba en mi clase…

  • Hola, ¿cómo estás?

  • ¿por qué la pregunta?

  • No nada, solo que pareces sorprendida

  • Bueno..., maso, es que nunca me imaginé encontrarme a mi acosador aquí

  • ¿Tu qué? –una sonrisa iluminó su rostro, haciendo que olvidara lo que me había dicho, por eso tuvo que preguntar otra vez- ¿tu qué?

  • Es que me acosa demasiado

  • Mmm… si quieres hablo con él

  • No, nada que ver, y ¿por qué razón no me dijiste que era tu compañero?

  • No sé..., creo que se me olvidó…

Mientras había caminado hacia el salón, me había puesto la meta de poner toda la atención posible en clases ya que no quería reprobar lo poco que quedaba del semestre, pero eso era completamente imposible, su mirada me desconcentraba demasiado fácil, y yo nunca había sido ese tipo de personas que se distrae así por así


























Fue la hora más larga que había tenido desde que llegué, no sé si era la emoción o el pánico de estar a solas con Mark, lo que me tenía demasiado nerviosa…

Terminaron las clases y en la puerta me esperaba Jackson, en realidad no sabía que tramaba pero no me importaba, ya que tenía que pensar alguna forma de cancelar la “cita”.

  • Hola..., quería preguntarte si habías cambiado de opinión y preferías salir conmigo y no con “ese” –este muchacho se estaba convirtiendo en una verdadera molestia-

  • Eh… no, y ¿tu cambiaste de opinión y vas ha dejarme tranquila?

  • ¿Nos vamos? –por segunda vez Mark me quitaba de encima al fastidioso de Jackson-

  • Disculpa, pero estamos conversando –Jack estaba molesto, tal vez ya sabía que no iba a salir con él-

  • La pregunta no fue para ti, sino para ella

  • Pero, en nuestra conversación no estas tú, solo ella y yo así que, sobras aquí

  • Es ella la que elige si quiere seguir platicando contigo o viene conmigo –era mi imaginación o estaban discutiendo por mi-

  • Ya paren, no les voy a dar la razón a ninguno de los dos, me voy a mi casa. –perfecta excusa para cancelar los planes de hoy-

  • ¡Por favor!, teníamos una... Ehh... íbamos a salir, además tengo muchas preguntas por hacerte –sentí como, si me estuviera suplicando, con su voz aterciopelada y sus ojos casi negros no ayudaron demasiado porque deshicieron en un segundo mi decisión-

  • Esta bien, vamos… además no tenemos toda el día… -de pronto una luz iluminó sus ojos, y apareció una sonrisa picara, como si estuviera diciéndole al chico que estaba en frente, que había ganado-

Me guió hasta su coche y me abrió la puerta del copiloto…

  • ¿Donde vamos?

  • No sé, ¿Dónde quieres ir?…

  • Se supone que tu conoces la ciudad

  • Eso es verdad, pero no sé que quieres hacer

  • Te molesta si vemos una peli

  • Perfecto, por mi esta bien

Condujo hasta el centro comercial, donde se encontraban las salas de cine… mil veces creí que el escogería la película que veríamos, pero como siempre hacia todo lo contrario a lo que me imaginaba

  • ¿Cuál te gustaría ver?

  • Eh... en realidad no sé, hay de todo… ¿por qué no escoges tú? –por lo particular siempre escogía las de romance, pero no sabía que formato le gustaban a él-

  • Porque la invitada escoge

  • Ah… entonces como yo soy la invitada quiero que escojas tú

  • Mmm… entonces veremos la de romance ¿Qué te parece?

  • Por mi esta bien

Entramos a la sala donde la proyectaban, me dejó allí y salió a comprar algunas cosas para picar durante la película, cosa que le había dicho que no hiciera…

Empezó la función y el silencio reinaba la sala, lo único que se escuchaba eran las conversaciones de la cinta…

El aire acondicionado estaba muy elevado y comencé a sentir el frío congelador a mitad de la película, mi acompañante pareció notarlo, se quitó su chamarra y me la ofreció, lo pensé varias veces antes de aceptarla, pero el frío era demasiado intenso, así que la cogí y me la puse, lo extraño fue que la chamarra estaba más helada que el hielo… pero no me importó era suya y tenía un olor demasiado especial; no parecía ser ninguna loción común…, me arrimé al espaldar del asiento, y coloqué mi mano en el brazo de la silla, lo siguiente que pasó me dejó atónita, el entrelazó su mano –que estaba igual de fría que la chamarra- con la mía.

No tuve el valor necesario para mirarlo, lo único que escuchaba en ese momento era el desesperado latir de mi corazón, traté de recomponerme y atender las escenas que se proyectaban en la sala pero me resultó imposible, ya que no podía olvidar que tenía su mano junto a la mía…, no me di cuenta en que momento terminó la función, lo que me hizo reaccionar fue que soltó mi mano tiernamente.

  • ¿Nos vamos?...

  • Si claro, pero ¿qué hora es?

  • Son la 8 de la noche, ¿por qué?

  • Mierda, es tarde –todo había durado más de lo que había planeado y de seguro mi padre me iba a matar-

  • ¿Qué?

  • Es demasiado tarde y Thomas ha de estar preocupado ¿me puedes llevar a mi casa?

  • Si, claro…

En casi todo el camino, no pronunciamos ninguna palabra, el único sonido que había era el susurro del motor y la canción de fondo, reconocí la melodía.

  • Esa canción es Decode ¿verdad?

  • Si, me gustan algunas de esa banda

  • ¿Cómo cuales? –tenía curiosidad, quería saber todo de él, aunque el todavía no me conocía muy bien-

  • Eh… por ejemplo la que esta sonando, we are broken, all we know, born for this, I caught my self y otras más

  • Mmm… tenemos gustos muy parecidos…

  • En serio… ¿nos parecemos?

No me di cuenta cuando exactamente llegamos a mi casa, pero él había apagado el auto y se había volteado para conversar conmigo… de pronto cambio de tema

  • Eh… tu papá nos esta mirando

  • No lo puedo creer, tengo que irme

  • ¡No te vayas todavía! –extendió el brazo, parecía que iba a tocar mi mano, pero alejó su mano de la mía, como si algo lo había detenido-

  • Tengo que hacerlo, me esta observando y sé que va querer hablar largo y tendido, porque de seguro se dio cuenta que Ashley no esta con nosotros

  • Si quieres le puedo explicar lo que pasó, o mejor dicho, lo que debió pasar

  • ¡No!, deja que yo lo arregle

  • Entonces nos vemos mañana

  • Si sobrevivo. Creo que si

  • Chao

  • Nos vemos

Como deseé que se despidiera con un beso, por lo menos en la mejilla, pero no, era imposible estando bajo la mirada vigilante de mi padre, así que bajé del carro y caminé hacia la puerta de la casa, donde mi padre me esperaba súper enojado…

  • Buena noches

  • ¿Crees qué estas son horas de llegar? Y ¿sola en el carro de un muchacho? –ni siquiera me dejó entrar a la casa para empezar con su discurso, sino que en la calle me reclamó-

  • ¿Podemos entrar a la casa?

  • Entra

  • Okay, se que llegué tarde, es que nos olvidamos del tiempo y cuando nos dimos cuenta ya había anochecido, Ash se quedó en casa y Mark hizo el favor de traerme

  • y ¿dónde “estudiaron”?

  • En la casa de ellos

  • Sabes, estaba aburrido así que fui al hospital para ayudar un poco y me topé con el Dr. Facinelli –oh, oh… el papá de Ash era compañero de Thomas y yo no tenía ni idea-, ¿tu sabías qué él es el papá de los mellizos Ashley y Mark?

  • No sabía… y ¿por qué la pregunta?

  • Bueno, es que una chica de cabello largo y negro lo fue a buscar y Alexander me la presentó, su nombre es Ashley, además ella se quedó toda la tarde con él, y se suponía que los tres estaban estudiando ¿o no?…

  • eh, eh… solo que…

  • me mentiste ¿verdad?, tenías una cita con ese chico…

  • no lo tomes así, solo me mostraba la ciudad

  • y si era así, ¿por qué ella no fue con ustedes?

  • Porque me dijo que iba a estar ocupada toda la tarde…

  • Kate Elizabeth Williams, Tu sabes muy bien como detesto la mentiras, y me mentiste en mi cara, por eso estas castigada indefinidamente, solo puedes salir para ir a clases…

  • ¡Pero!

  • ¡Pero nada!, ve a tu cuarto y termina las tareas

  • Okay, como usted lo ordene

  • No te piensas despedir

  • Adiós

Me encontraba demasiado enojada, Ash me había mentido y había pasado toda la tarde con su papá, no me hubiera importado si Thomas no se enteraba. Mientras refunfuñaba encendí el ordenador y estaba revisando mi Messenger cuando recibí un mensaje de Ashley

  • Discúlpame, nunca creí que tu papá se aparecería por el hospital, el cambio de opinión muy rápido y no me dio tiempo para salir de allí

  • No hay nada que disculpar ¿Cómo tu sabrías que él iría al hospital?, ¿acaso puedes ver el futuro? –yo estaba siendo sarcástica-

  • Bueno, te voy a decir la verdad, si puedo ver el futuro de las personas, pero el futuro no esta escrito, puede variar si cambian de opinión rápidamente, mi visión cambia también

  • De verdad, no estas jugando conmigo

  • En serio

  • Y solo tu puedes ver el futuro

  • Si, pero Mark lee la mente, pero no se puede enterar que te dije

  • Oh Dios mío, entonces Mark sabe todo lo que pienso, y no te preocupes, será nuestro secreto

  • No, tienes algo que no permite que lea tu mente

  • ¿Cómo estas completamente segura de eso?

  • Él y yo somos muy unidos, al principio le molestó un poco no saber lo que piensas, pero decidió conocerte tradicionalmente como lo hacen todos

  • ¿Por eso me hizo todas esas preguntas?

  • Si, y ¿Qué tal te fue con Thomas?

  • Fatal, me castigó indefinidamente, porque me vio en el carro a solas con Mark además le mentí

De pronto escuché pasos fuera de mi alcoba

  • Apaga el ordenador y duérmete –Thomas habló desde el otro lado de la puerta-

  • Estoy haciendo la tarea

  • ¡Estas chateando!, no me obligues a entrar y llevarme los cables del ordenador

  • Ok, ya lo voy apagar.

  • Todavía lo escucho

  • Por lo menos déjame despedirme

  • Muévete

Tenía miedo que entrara y leyera todo lo que había escrito así que le hice caso

  • Discúlpame, tengo que cerrar sesión porque mi carcelero quiere que me vaya a dormir

  • Ok, mañana hablamos con más calma, ¿quieres que te recojamos?

  • No, por favor ahórrenme problemas

Escuché golpear la puerta

  • Ya lo estoy apagando

  • Eso espero –esperé a que el computador se apagué correctamente para responderle a Thomas-

  • Ya esta, contento

  • Mucho mejor

Se fue de mi puerta y me preparé para irme a la cama, había sido un día muy extraño, había descubierto que mi nueva mejor amiga y su hermano tenían habilidades fuera de lo normal, ¿Qué más me estarían ocultando?, ¿serian ellos un clan de vampiros? –Pero eso era dejar que mi imaginación volara demasiado alto-, pasé casi toda la noche pensando en eso y solo logré dormir un par de horas…

En la mañana no quería levantarme de la cama, estaba demasiado cansada, pero debía hacerlo, o sino Thomas me echaría en cara toda la discusión de el día anterior. Me arreglé lentamente…

  • Kate, apresúrate que se te hace tarde – cuando Thomas me apuró, todavía me estaba arreglando con toda la lentitud que existía en el mundo-

  • Ya casi estoy lista –recordé que hoy hablaría con Mark y sabría si nuestra relación de amigos había cambiado, aunque era demasiado pronto para tener algo con él, pero no estaba segura si las cosas entre nosotros eran normales, así que me terminé de arreglarme y bajé-

  • Hola, como amaneciste

  • ¿Por qué la pregunta?

  • Parece que no has dormido mucho

  • Amanecí estupendamente…

  • ¿Quieres desayunar?

  • No, gracias, me puedes llevar rápido, no quiero llegar tarde –excusas-

  • ¿Por qué el apuro?

  • Es que no quiero llegar tarde

  • Vas hablar con ese muchacho..., Es tu novio, ¿verdad?

  • No, todavía –lo dije demasiado bajo que Thomas no logró escucharme-

  • ¿Qué?

  • No, además no tenemos ni una semana aquí y crees que ya voy a ser novia de un desconocido

  • Eso es verdad, de cualquier chica lo creo menos de ti… -la vergüenza recorrió mi mente, yo deseaba eso y mi padre me creía diferente, aunque yo nunca me comporte como las adolescentes normales, “locas por tener novios”-

  • Nos vamos…

  • Llévate el coche, yo tomo un taxi –no lo podía creer me estaba dando su coche, un monovolumen5 negro Toyota del 2000, ese vehículo me encantaba y no solo a mi, él también lo adoraba, tanto así, que no le importó pagar una gran suma, para que lo trajeran desde Los Ángeles hasta aquí-

  • Y ¿Cómo así este cambio repentino?

  • Es que no quiero que andes por allí sola. En carros de desconocidos

  • Pero y ¿tu siempre vas andar de taxi en taxi?

  • No, mañana me compro un vehículo, además ya he visto un Jeep rojo del 2003 que es completamente increíble

  • Ah… ok… entonces me voy

  • Cuídate

  • Así lo haré no te preocupes

El camino a la escuela se me hizo corto y llegué temprano, así que coloqué en el reproductor el nuevo CD de Tokio Hotel, y de pronto tocaron el vidrio de la ventana

  • Hola –era Jackson-

  • ¿Qué quieres?

  • Solo hablar, puedes salir del coche –bajé de mi monovolumen refunfuñando, porque me encontraba calientita allí adentro-

  • Entonces ¿qué quieres hablar?

  • Solo quería pedirte disculpas, por mi actitud de ayer

  • No te preocupes –mientras hablaba vi que entraba al estacionamiento el auto de los mellizos Facinelli, y el idiota de Jackson me besó, en el parqueadero frente de todos, y cuando digo frente de todos me refiero a Mark también. A el atrevido de Jackson lo empujé y le di una bofetada, algo que no había visto Mark porque dejó a Ash y se fue prácticamente volando en aquel mercedes- ¿Qué te sucede Imbécil?

  • Creo que tu novio se molestó

  • Púdrete Jackson Reed, no te me vuelvas acercar en tu vida, si es que la aprecias mucho –el empezó a reírse de mi amenaza-

No quería enfrentar a toda la jauría de adolescentes y a sus cotilleos, pero lo que detuvo a que saliera huyendo, fue la mano de Ashley –igual de fría que la de su hermano cuando estábamos en el cine- que me agarró el brazo

  • No te vayas por favor, a menos que quieras que los cotilleos sean peores

  • Déjame no soy lo suficientemente fuerte para aguantar a todos y no responderles todo lo que se merecen

  • Si te vas, mañana va ser peor

  • Pero es que…

  • No te preocupes, Mark comprenderá

  • ¡¿Qué?!

  • Sé que estas así porque mi hermano lo vio todo

  • ¿Por qué dices eso?

  • No soy ciega, y me he dado cuenta en la forma en que se miran

  • Es que tu no comprendes

  • Lo comprendo perfectamente y mañana todo será normal, Vamos a clase

  • Te juro que quiero matar a Jackson

  • No eres la única

  • ¡No, ¿soy la única?!

  • No, mi hermano también lo quiere matar, por la forma en que piensa de ti

  • ¿De mi?

  • Eso te explicaré luego, porque si no comenzamos a caminar vamos a llegar tarde

No me pude concentrar en todo el día, los cotilleos no paraban y todos me miraban, hasta los maestros se habían enterado del espectáculo en el estacionamiento, mi único deseo era que terminaran las clases e irme a relajar a otro lugar, pero no podía, estaba castigada y desobedecer la ley de Thomas iba a ser peor…

Traté de comunicarme con Mark –lo llamé varias veces a su móvil- con la excusa de preguntarle porque no había ido a clases, pero nunca contestó…

Me resigné y dejé de llamar, sabía que todo había terminado, tendría que tenerlo como amigo y nada más.

Llegué a mi cárcel temprano, no tuve ánimo de hacer nada, tenía la casa para mi sola toda la tarde y noche… quise prepararme algo de cenar por obligación pero no tenía hambre, así que me fui a la cama temprano, al cerrar los ojos lo único que veía era como cambió el rostro de Mark cuando vio aquel estúpido beso…

Al quedarme dormida soñé todo lo que pasó en la mañana, una y otra vez…

No resistí más y me levanté, vi el reloj -marcaba las 2 de la mañana- que se encontraba en mi mesita de noche… no pude dormir otra vez, encendí el ordenador y empecé a revisar cual de mis contactos estaban conectados, para mi sorpresa, los 2 estaban activos, no quise escribirles, así que minimicé la ventana y entré a Google para investigar sobre los fríos, y encontré una página llamada todo lo conocido acerca de vampiros, entré y había la típica información, de pronto Ash me escribió a mi correo

  • ¿Cómo así despierta a esta hora?

  • No podía dormir y ¿tú?

  • Ya somos dos, y ¿Cómo estás?

  • Como te voy a decir bien si no es así

  • Se te nota

  • y tu h... –al tratar de borrar, presioné enviar-

  • ¿mi qué?

  • No, nada olvídalo

  • Mi hermano esta bien, ¿creo?

  • No te entiendo

  • Es que a él no le gusta hablar de lo que pasa por su cabeza

  • Ah… ya veo, otra cosa en que nos parecemos

Pasamos chateando toda la noche de otro tema –si seguíamos conversando de Mark estaba completamente segura que iba a llorar-, no me sentía bien para hablar de lo que sucedió en la mañana.

Cuando sonó la alarma del reloj apagué el computador y empecé a arreglarme, preparé el desayuno solo para mi padre porque yo no sentía apetito alguno, llegó Thomas notó mi humor y no preguntó nada, vi la hora y decidí que era tiempo de irme.

Al llegar noté que Ash ya estaba en el estacionamiento, esperando a que llegara, se acercó a saludar, pero su hermano estaba dentro del auto y no salió hasta que sonó la campana de entrada, me sentí fatal, pero sabía que podría hablar con él, en la hora de mates,

El tiempo pasó lentamente, a la hora del almuerzo; fuimos a la cafetería. Igual que el primer día él la esperó en la puerta, pero no cruzó ni una palabra conmigo era como si yo no existiera, nos sentamos en la mesa donde estaban nuestros “amigos”, y preferí no comer nada…

Los segundos pasaban demasiado lentos, quería estar en la última hora de clases para confirmar que ni siquiera amistad existía entre nosotros.

Sonó el timbre, había llegado el momento decisivo, tendríamos que hablar, entré al salón y ahí estaba en su puesto habitual, me senté a su lado pero no volteó, fue como si mil dagas atravesaran mi corazón, quise hacer un último intento y tratar de conversar



















  • H
    ola, ¿cómo estás?

  • Bien gracias –fue demasiado frío, estaba confirmado algo iba mal-

  • ¿Por qué no entraste a clases ayer?

  • Estoy ocupado, solo podrías voltearte y parar de hablar

  • Ah… disculpa, no quise molestarte –en la última palabra se me quebró la voz, quería llorar en ese preciso instante, así que me levanté y como el profesor se había retrasado, preferí retirarme de aquel martirio-

Al salir del salón subí a mi carro y conduje sin dirección alguna; solo dejé que el camino me guiara, estaba completamente consiente que la noticia de que me había saltado una clase llegaría a oídos de Thomas y tendría graves problemas, pero no me importaba.

Se que era ilógico que me haya enamorado en 3 días de un completo desconocido pero así era, existió un momento en que no pude conducir más, me estacioné a la orilla de la carretera y sucedió todo lo que temía, las lágrimas inundaron mis ojos, y de la desesperación me faltaba el aire -recordé que solo una vez en mi vida me había sentido así y fue cuando mi madre murió-, pasaron unos minutos y tocaron mi ventana, era Ashley, tal vez ella había visto todo lo que sucedió, lo único que pude hacer, fue abrir la puerta

  • ¿Cómo te sientes?

  • No muy bien, pero ¿qué importa? –de pronto me dio vueltas la cabeza y vi todo negro, tal vez me sentí así porque no había comido nada la noche anterior y ese día-

  • Respira profundo, todo se te va a pasar

  • Solo necesito estar sola

  • ¿Te llevo a casa?

  • Déjame sola, por favor, te lo suplico

  • No puedes conducir así

  • Voy a dejar que me pasé todo esto y me voy a casa

  • ¿Qué cosa exactamente, lo de tu corazón o el mareo?

  • Necesito calmarme, no puedo llegar así a casa, de seguro ya le contaron a Thomas que Salí de clases y él no me puede ver en este estado.

  • Córrete por favor déjame conducir

  • ¡¡No!!

  • No me hagas moverte

  • ¡Déjame por favor! –sin ningún esfuerzo ella me levantó y me colocó en el asiento del copiloto-

  • Tu padre no va estar en casa cuando lleguemos, me voy a quedar hasta que él llegué y le voy a decir que te sentiste mal, y luego me voy

  • No, por favor… déjame aquí

Hizo caso omiso a mis suplicas y condujo hasta mi casa, abrió la puerta y me ayudo a bajar, -ya que no tenía la fuerza necesaria para hacerlo- cerró la puerta

  • ¿Dónde está tu cuarto?

  • En el segundo piso

  • ¿Puedes subir sola?

  • Si, gracias –cuando me soltó, tambaleé y caí encima del sofá-

  • Por lo que veo no puedes, déjame ayudarte a subir

  • Espera, necesito ir al baño –me condujo al baño y vomité todo lo que me quedaba el estomago-

  • ¿Estás bien?

  • Si, solo necesito dormir un poco –me ayudó a subir la escalera y me acostó en mi pequeña cama-

  • Ya regreso con algo caliente para que comas un poco

  • No es necesario

Las lágrimas no paraban de correr así que me dije a mi misma que tendría el resto de la noche para llorar, y sabía perfectamente que si Thomas me encontraba en este estado, se iba a preocupar mucho, Ashley bajó y luego de algunos minutos llegó con un plato de sopa caliente.

  • Toma, come un poco, te va hacer bien

  • Déjalo allí, luego como algo

  • Llegó Thomas, será mejor que empieces a comer, o se va a preocupar más de lo que está –me preocupó mucho mi padre y empecé a comer-

Escuché perfectamente como en su tono desesperado gritaba mi nombre

  • Acá está señor Williams –subió corriendo la escalera y me vio tirada en la cama, comiendo un poco-

  • Gracias a Dios estas bien, ¿qué sucedió?, ¿por qué saliste de clases?

  • Ella está bien, solo se sintió un poco mareada y me pidió que la trajera a casa

  • Gracias por ayudarla, te lo agradezco mucho


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