Excerpt for Viviendo un sueño (Dejando Todo Atrás 2) by Ariana ArEd, available in its entirety at Smashwords

Viviendo

Un

Sueño







Ariana- ArEd







Solo la Verdad del Amor



Cuando sentimos amor verdadero

No importa el dolor que debamos soportar

Porque el corazón no entiende razón alguna

Para dejar de amar.

El amor no solo son frases lindas

Debemos aprender que no todo es color de rosas

Somos humanos imperfectos y cometemos errores

Que podrían lastimar a la persona que amamos

Cuando no sabemos la realidad de los problemas.







ArEd















Prefacio



Mi vida estaba rodeada de algo más que felicidad, en realidad no existen palabras para describir ese sentimiento, el tan solo hecho de tener junto a mi a la persona que más amo en el mundo era como vivir un sueño del que pensé que nunca acabaría.

Creí que la sorpresa que había llegado a nuestras vidas lo mejoraría aún más, pero me equivoqué, el dolor volvió a mi, aunque no entendía el ¿por qué?, llegué a comprender las razones de sus actos hacia mi, pero no podía complacerle, no existía fuerza alguna que me hiciera despreciar el regalo que se me había sido dado.

Los amaba a los dos por igual, uno no había remplazado al otro.

Mi corazón duplicó su tamaño y se dividió por la mitad, creando espacio para amar a alguien más con la misma intensidad, haciéndome imposible vivir sin los dos.





















Epílogo: Por Siempre

Vi a Mark parado al lado de la mesita de noche, leyendo uno de los cuadernos –donde le escribía a él- que había terminado.

  • Perdón, debí tocar antes de entrar, Ehh... no debería leer eso –él debía ser un desconocido para mi o eso debería creer yo-, es privado

  • Siempre creí que me olvidarías fácilmente, y que el dolor desaparecería al mes de haber terminado

  • Usted no me lastimó; en realidad, nadie lo hizo. Me podría devolver eso

  • Perdón, creí que estarías mejor lejos de mi

  • Yo no tengo nada que perdonarle –me era muy difícil mirarlo, además él no me quería cerca, lo mejor sería irme, Rose tendría que perdonarme por no quedarme-, Ehh... espero que pasé una buena noche, perdón, pero me debo ir –di media vuelta para abrir la puerta e irme, pero él ya estaba bloqueándola-

  • Kate, no sabes cuanto dolor me ha causado lastimarte, sin ti no tengo vida –se acercó para besarme pero lo esquivé- te he amado desde el día en que te vi. La vez que fui a New York y escuché como tu corazón se detuvo por algunos minutos, deseé morir también, yo no podría vivir si no existes en este mundo –estaba confundida, no sabía si confiar o no en sus palabras, pero parecía sincero, si todo eso era verdad, yo sería capaz de dejar todo atrás y empezar de nuevo con él- esa noche me quedé contigo, no tuve la fuerza suficiente para irme, las dos primeras noches que pasaste en Healy, yo estuve a tu lado, velando tus sueños, al siguiente día decidí irme a Vancouver porque tenía miedo de que cualquiera de mi familia perdiera el control y te lastimaran otra vez, y si yo no estaba contigo, no había fuerza alguna que te uniera a nosotros, estarías a salvo... un día cuando vine a visitar a mi familia, primero pasé por tu habitación y no estabas allí, me asusté, vine corriendo a casa y me dijeron que estabas aquí dormida, nunca me dijeron las razones del ¿por qué?, ese día no resistí mis deseos de besarte, pero me di cuenta de que no podía perseguirte para siempre, tu me olvidarías pronto y tendrías tu familia, descubrí que lo mejor sería irme y dejar de buscarte, pero el destino hacia todo lo posible por mantenernos juntos, el día que te vi en Vancouver, me sentí vivo nuevamente, traté de ignórate, pero no puede, al ver como te trataban y no hacías nada por defenderte, pensé que si no te podía tener como mi novia, te podría tener como amiga, y te defendí, quise saber de ti, pero me mentiste cuando te pregunté de Thomas, y de tu vida, esas mentiras me lastimaron. El saber que amabas a alguien más dolía pero me hizo creer que había hecho lo correcto. Cuando vi la confianza que existía entre Mathew y tu me puse celoso, pero todo fue peor cuando vi todo lo que había pasado en aquella playa, el beso entre los dos y sus pensamientos, hicieron que no me controlara más, por eso lo ataqué, al final te dije todas esas mentiras, porque si te quedabas allí él te iba a lastimar y eso nunca me lo perdonaría –todo tenía concordancia, pero nada me decía que no volvería a pasar, tal vez lo mejor era no estar juntos, el era vampiro y yo una humana, cada cual tenía su naturaleza-

  • Ehh... debo irme a casa

  • Con Taylor, a que intente lastimarte nuevamente

  • Ese es mi lugar, yo no pertenezco aquí

  • ¿Por qué dices que ese es tu lugar?

  • Él siempre me ha esperado, y es hora de que yo le corresponda por su espera

  • Y ¿cómo exactamente le piensas corresponder? Acaso es casándote con él y ser infeliz hasta que la muerte los separe

  • Taylor siempre ha estado allí y dice que me ama

  • ¿Y tú lo amas?

Una pregunta con la respuesta muy corta ¡NO! Y nunca lo haría, pero como decirle la verdad si siempre existirían cosas que nos separen, una de ellas era mi mortalidad y fragilidad, era mejor dejarlo libre para que encuentre a alguien que lo llegue a amar como yo lo amo

  • Algún día llegaré a quererlo más

  • Querer no es lo mismo que amar

  • Lo sé

  • No me mientas y no te mientas a ti misma, esto que sentimos es único, y nunca lo sentiremos por alguien más, pero esta bien, yo acepto que hayas dejado de quererme –cómo era posible que él llegara a la resolución que yo ya no lo quería, en ese instante tuve ganas de gritar a los cuatro vientos que lo amaba. Me dolió ver el dolor que se dibujaba en su rostro, tal vez era cierto que había sufrido al igual que yo-

  • Debo irme –yo quería huir, tenía miedo de que sus palabras fueran mentiras y me lastime más, pero no pude lograr mi momento de cobardía porque las manos de Mark se habían convertido en una presa de la que no podía liberar mi brazo-

  • Si te vas por mi culpa, yo me voy

  • ¡No!, esta es tu familia, soy yo la que se tiene que ir

  • Por favor no te vayas, te necesito conmigo –el uso mis palabras, se acercó y me besó, esta vez no pude evitarlo, yo también lo quería junto a mi, pero lo empuje interrumpiendo el beso-

  • No, esto no debería pasar

  • Dime ¿que puedo hacer? para que confíes en que te amo más que a mi vida y que no te dejaré nunca más a menos que tú lo quieras así –me puse a pensar, si decía que no podía vivir si yo dejara de existir, el día en que yo muriera, el moriría también, y yo no me perdonaría que el mundo no tuviera a Mark-

  • Si en realidad me amas tanto como dices, no te importara tenerme para siempre junto a ti

  • ¿A qué te refieres?

  • La única forma en que yo confíe nuevamente en el amor que dices tenerme, es si me transformas. ¿Estas dispuesto a convertirme en una vampiro? –se quedó en silencio un par de minutos, me miró, sonrió y empezó a hablar-

  • Tu deseo es pasar el resto de la eternidad conmigo, algo que no logro comprender todavía. Aunque mi decisión no es la correcta, lo que yo más deseo en el mundo es que seas feliz, por lo que no me voy a oponer a tu transformación, lo único que te pido; es que hagamos las cosas como deben de ser.... –no comprendía sus palabras, me había quedado estancada en “hagamos las cosas como deben de ser”, pero continuó haciéndolo más digerible- Kate, te amo demasiado, y quiero compartir el resto de mi vida contigo, pero solo con una condición

  • ¿Condición? –cada vez sus palabras me eran difíciles de comprender, ¿a qué se refería hagamos las cosas como deben de ser?, y ¿qué condición le estaba rondando en la cabeza?-

  • Si

  • ¿Cuál? –me miró a los ojos y se arrodilló frente a mi, tomando mi mano izquierda-

  • Kate Elizabeth Williams... ¿te casarías conmigo? –esa pregunta hizo que todas mis dudas desaparecieran, en cuestión de segundos, pero debía asegurarme por completo-

  • Estas jugando conmigo ¿verdad?, porque no estoy para esos tipos de juegos

  • Nunca he hablado más enserio que hoy – ¡era verdad!, él no estaba jugando, existían dos razones por las que estaba completamente segura, la primera; era porque sus ojos tenían un brillo especial y parecían oro liquido, la segunda; me miraba fijamente; y cuando él mentía no podía mantener la mirada fija en mi rostro- solo respóndeme, pero entenderé si me das un no por respuesta..., -el brillo en sus ojos desapareció cuando pronunció la última oración. Parecía que esperaba un ¡no! a gritos-

Al igual que la primera vez, me quedé congelada, por más que intenté decirle que ¡si!, no podía hablar, las palabras estaban atoradas en mi garganta

  • Ehh... Mmm... Ehh... –cada intento de responderle, me hacia parecer como si yo dudaba en mi respuesta, para calmarme tome un gran bocado de aire- ¡si!, una y mil veces ¡si!, me quiero casar contigo –se levantó del suelo, me abrazó y me besó-

  • Me has hecho el hombre más feliz de este planeta, ¡no!, este planeta le queda corto, soy la persona mas feliz del universo –solo logré sonreír a su emoción-

En ese instante me sentía feliz, la vida había vuelto a mí, incluso de alguna forma las cenizas en las que se había convertido mi corazón se unieron formándolo como si nunca aquella mentira lo hubiera quemado.









Las Verdades del Corazón

Mark estaba feliz y yo también, pero la sonrisa desapareció de su rostro al igual que la mía, el agarró mi mano y me haló consigo, se sentó al filo de la cama y me sentó en su regazo -ese era un momento especial, ahora solo existíamos el y yo, el resto quedaría para después-, lo abracé y asenté mi cabeza sobre su hombro, el silencio reinaba a nuestro alrededor, solo se lograban escuchar el palpitar desenfrenado de mi corazón y nuestras respiraciones acompasadas, no necesitábamos palabras para explicarnos lo mucho que nos habíamos extrañado, nos quedamos así un largo rato, hasta que el empezó hablar.

  • Kate, bienvenida al hogar –sus palabras eran extrañas, si era el quién había regresado-

  • ¿Por qué?

  • Porque he vivido en lugares que he llamado casa, pero siempre han sido vacías para mi, pero ahora contigo a mi lado al igual que mi vida, mi hogar esta completo

Todos tenían razón, Mark y yo éramos personas difíciles de entender, pero en cierto modo en nuestra forma rara de ver la vida; él y yo nos comprendíamos a la perfección, en realidad éramos el uno para el otro

  • Kate, creo que es tiempo de bajar y decirles lo que esta sucediendo

  • ¿Por qué tan pronto?, yo quiero quedarme aquí a solas contigo

  • Yo también quiero eso, pero la avalancha de preguntas de toda la familia me esta volviendo loco –me reí, al escuchar el tono atormentado en que lo dijo, pero asentí a su petición-

Me levante de su regazo y se paró frente a mi

  • ¡Cómo me gusta verte reír! –me dedicó aquella sonrisa que tanto deseaba ver desde hace ya mucho tiempo atrás- Te amo mi Kate

  • Te amo mi Mark

Coloco su mano fría sobre mi mejilla y nuestras miradas se toparon, yo quede completamente hipnotizada en el lago de oro líquido sus ojos, eran tan profundos que podía ver hasta su alma que me decía lo feliz que él estaba

  • Kate, perdóname

  • ¿Por qué?

  • Por haberte lastimado

  • No tengo nada que perdonar –la frustración se hizo presente en su mirada-

  • No comprendo ¿por qué no estas enojada conmigo?

  • No puedo y nunca pude

  • ¿Por qué?

  • Porque siempre he querido lo mejor para ti, y si estar lejos de mi era lo mejor, yo lo aceptaba sin peros

  • Si era bueno para mi estar lejos de ti, crees que hubiera estado a punto de tomar el primer vuelo a New York para pedirte que regreses

  • ¿Pensaste en buscarme?

  • De hecho lo hice

  • ¿Lo hiciste?

  • Si, un par de veces, pero nunca llegaste a verme, excepto el día de tu cumpleaños que reaccioné y me di cuenta que no debía hacerlo; pero ya era tarde, Camile estaba discutiendo conmigo y luego apareciste frente a mi con la duda marcada en tu rostro.

  • ¿Por qué te arrepentiste y no me dijiste lo que en realidad pasaba por tu mente?

  • Creí que era lo mejor para ti –en aquel instante caí en cuenta de que el día de la cita, Mark tal vez estuvo allí-

  • Mark… -tenía miedo de preguntar- ¿estuviste allí el día en que…. yo Salí con alguien más?

  • Si –la culpa ardió en mi mente, mi Mark había estado allí, presenciándolo todo, el hecho de imaginarlo allí mirándome engañarlo me hizo estremecer y un lágrima se me escapó, pero Mark la limpió con su pulgar-, amor no tienes por qué sentirte culpable, yo lo comprendo

  • ¿Lo comprendes?

  • Me diste a saber tus sentimientos aquella noche, por el mensaje además me lo dijiste, ¿acaso no lo recuerdas? –¿cómo no lo iba a recordar? si yo creía que me había vuelto loca al hablar “sola”-

  • ¿Por qué no me dijiste que realmente estabas allí?

  • Traté de decírtelo, pero creías estar alucinando gracias a la fiebre y no era bueno que creyeras que estaba cerca, si yo tenía que dejarte nuevamente

  • ¿Por qué dejarme, si habías ido por mí?

  • Porque trataba de protegerte, además no era consiente de lo que hacia hasta que me viste y en ese instante reaccioné

  • ¿De qué me querías proteger?

  • De lo que somos mi familia y yo

  • Nada me puede lastimar. Solo tu

  • Si tratas de mejorar las cosas, pues no lo haces

  • Amor, tu eres el único que puede lastimarme, dejándome, destrozando mi corazón hasta el punto de querer perder todo lo que me rodea, pero eso lo acepto. Todo por tu bienestar

  • ¿Por qué no eres como el resto y me mandas al diablo?

  • Simple, te amo –cerró los ojos e inspiró profundo, parecía querer calmarse-

  • ¿Entonces me quieres aquí, contigo? –que pregunta mas obvia-

  • Si, más que nada, pero si tu quieres irte….

No logré terminar la frase, el dolor ya estaba arremetiendo mientras Mark estaba cerca. Él noto mis sentimientos en aquel instante acuno mi rostro entre sus manos glaciales y me obligo al mirarlo a los ojos

  • Kate mi amor, te amo y nada va a cambiar este sentimiento que me causa felicidad y tus palabras que me hacen creer que me perteneces no me ayudan en nada a intentar alejarme de ti, por eso estaré a tu lado siempre que me quieras cerca y en el instante que no me quieras a tu lado, no me volverás a ver nunca, tal vez este metido en una cueva luchando contra mis deseos de verte, pero mi amor por ti y mis deseos de que seas feliz me mantendrán allí combatiendo nuevamente contra la agonía que me causa no estar cerca y saber que estas bien.

  • Mark, te amaré por siempre, no existirá nada que cambie eso y quiero pasar el resto de mi existencia contigo y nadie más, eres lo mas importante en mi vida.

No pronunciamos ni una palabra mas, el apretó sus labios contra los míos, dándome el mejor beso que existiera en la tierra, aquel era apasionado, tierno y cariñoso, con una delicadeza inigualable; haciéndome olvidar mi nombre e incluso había olvidado mantener mis pulmones funcionando hasta que empezaron a arder y la cabeza empezó a darme vueltas

  • Kate, respira

Mark logro decir a mitad del beso y sonrió, y en aquel momento recordé que exactamente se debía hacer para que mis pulmones recibieran oxigeno.

Luego de un momento mi novio interrumpió el beso

  • Maldita sea, ¿por qué no se pueden esperar un momento? –parecía enojado, pero sabía que no hablaba conmigo, trate de organizar mi mente para lograr decir algo coherente-

  • ¿Qué pasa?

  • Están tan intrigados que no se pueden esperar un par de minutos mas

  • ¿Intrigados?

  • Quieren que sea oficial todo referente a nosotros

  • ¿Acaso no escuchan?

  • Quieren ver y escuchar todo de tus labios –solo logre sonreír, parecía que dudaban, aunque no existía motivo, pero sería mejor que los complaciera o fastidiarían hasta el día siguiente-

  • Esta bien, vamos

Tomo mi mano y me guio hasta la sala de estar, donde todos esperaban ansiosamente por la nueva noticia –que ya sabían pero como lo había dicho Mark, lo querían escuchar de mi boca-, nos detuvimos frente a la familia, y me quede en silencio esperando a que el empezara a hablar, pero todos me miraban con expectativa incluyendo a mi novio, así que inspire profundamente tratando de infundirme valor -ya que hablar frente a todos me ponía nerviosa- y empecé

  • Ehh… decidí quedarme…. Mark y yo estamos juntos otra vez, el dice amarme y he aceptado lo que dice sentir, pero con la condición de que me transforme y dijo que si, pero a cambio debía casarme con el, a lo que no me he negado, así que no me voy a ningún lado –al momento que termine con mi discurso carente de palabras, todos sonrieron-

  • Okay, ahora me toca hablar a mí.

>> Por algún extraño motivo que no entiendo, Kate me ha aceptado de regreso en su vida, he decidió no oponerme a que la transformen, aunque no me agrade mucho la idea, es la única forma en que ella vuelva a confiar nuevamente en mi, le he propuesto matrimonio y ella ha aceptado, lo que me hace realmente feliz, así me van a tener aquí en Healy y tendrán que aguantar mi poco estado de cordura con ella cerca.

Rose, Alexander, Alice y Nick empezaron a gritar en coro

  • Beso, Beso

En ese instante me sentí ruborizada, me era incomodo, ya que todos iban a estar pendientes, pero al mirar a Mark, la vergüenza desapareció, el beso fue igual al anterior demostrando nuestros los sentimientos, pero las palabras de Mark cruzaron por mi mente “no oponerme a que la transformen”, acaso el no lo iba a hacer, el quería que alguien mas lo hiciera, cuando comprendí a la perfección, interrumpí el beso

  • ¡No vas a transformarme! –no logre controlar mi tono de voz, a lo que todos se pusieron a la escucha de mis palabras-

  • No puedo –su voz era forzada, como si le atormentara la idea-

  • ¿Por qué?, yo no quiero que alguien mas lo haga, solo tu

  • Kate, no se si esta vez logre detenerme

  • ¿Esta vez?

  • Tuve que extraer el resto de ponzoña que recorría tus venas, y lo único que logro que me detuviera fue la preocupación por el camino que corría tu vida. Pero esta vez no creo ser capaz de detenerme, te pido que no me obligues a luchar contra mis instintos nuevamente

Comprendí todo a la perfección, el había querido protegerme de su debilidad por mi sangre, esa era la razón por la que nunca me visito mientras estuve en cama, me protegía en contra de su voluntad de estar cerca de mi, al atar cabos y descubrir la realidad de sus actos, me sentí estúpidamente culpable por sus deseos de sangre humana y las lagrimas empezaron a correr sobre mis mejillas.

  • Kate –su voz de preocupación me obligo a regresar al presente-

  • Esta bien, no te voy a obligar a nada

  • Si todo estuviera bien, no estarías llorando

  • No es nada, solo que ahora todo tiene sentido, algo que estuvo frente a mis ojos y nunca lo pude ver

  • ¿Qué comprendiste?

  • Porque me querías proteger de ti

  • Okay, Okay. Todo esta resuelto, ahora debemos planear una boda –Ashley trato de suavizar el momento y hacerme olvidar de lo que me lastimara-

  • ¿Ahora? –pregunté luego de bostezar-

  • Si, en este instante –volví a bostezar, estaba exhausta, había viajado casi dos días, era de madrugada, ya no sentía mi cuerpo, estaba casi dormida-

  • No, Kate debe descansar, mírala, esta mas dormida que despierta –Mark intercedió por mi, para que su hermana recordara mis necesidades de humanos-

  • Además no se nada de bodas, mejor planeen todo ustedes y luego me avisan –escuche cuando Rose y Ash se empezaron a reír-

  • Será mejor que la lleves a dormir, ya esta desvariando –Nick dijo después de carcajearse-

Mark pasó su brazo sobre mi cintura llevando la mayor parte de mi peso ya que sentía que caminaba sobre la nada, varias veces estuve a punto de caerme, pero no me lo permitieron, y estaba mas que segura que si me caía me quedaría allí tumbada durmiendo.

Al llegar a la habitación tome una ducha y después de ponerme el pijama me tumbé sobre la cama abrazando a Mark y en cuestión de segundos me quedé profundamente dormida.

A pesar de que Mark estaba a mi lado, las pesadillas continuaban acechándome.

Me encontraba sola en un bosque donde no existía luz alguna, todo era negro, no existía nada que alumbrara mi camino, en el sueño traté de caminar, tropezando, cayendo, hasta que existió una luz brillante, casi cegadora, me acerqué a ella, eran dos personas, una mujer muy bonita, con su cabellera dorada como el sol al igual que sus ojos, su cuerpo era escultural de piel blanca como la cal, parecía una diosa y la reconocí de inmediato, era Scarlett, y a su lado estaba un hombre de cabellera castaña con aquellos reflejos dorados, su cuerpo era fornido y su piel era igual al de la chica; blanca como la cal, aquel hombre era Mark, que estaba feliz, su sonrisa resplandecía cuando la miraba a los ojos, aquello me lastimaba, empecé a correr hacia la oscuridad, cayendo de un risco, aquello hizo que me despertara gritando. Pero a diferencia de las pesadillas anteriores, Mark continuaba a mi lado, rodeándome con sus brazos de granito.

  • Amor, te encuentra bien –su voz sonaba desesperada-

  • Si, solo fue una pesadilla como cualquier otra

  • No tienes de que preocuparte, me encuentro aquí contigo

  • Lo sé, solo creo que las pesadillas se convirtieron en costumbre

  • Pues que no se acostumbren porque no les voy a permitir atormentarte –me reí de su expresión sobre protectora-

  • Con el tiempo desaparecerán, ya lo vas a ver

  • Eso espero

  • Yo también –bostecé, miré a mi alrededor y la oscuridad todavía reinaba fuera de casa-

  • Será mejor que vuelvas a dormir, todavía es de madrugada

Hice lo que me pidió, me quede dormida de inmediato, pero eso no permitió que las pesadillas desaparecieran, se repitieron un par de veces mas, pero al momento que me despertaba, Mark empezaba a tararear, hasta que desaparecieron de una vez por todas.

  • Kate, ¡despierta! –escuchaba la voz de Nick muy lejana, yo me encontraba demasiado cansada, tal vez el cansancio de nueve meses había caído sobre mi como una avalancha de nieve-

  • ¡Vete!

  • Kate, ¡despierta!

  • Lárgate, déjame dormir

  • Kate, Mark se ha ido

En ese instante abrí los ojos de sopetón y mi corazón se aceleró, creí que todo desaparecería a mí alrededor, parecía que me iba a romper en pedazos, pero segundos después de que Nick pronunciara esas cinco palabras sin sentido, Mark apareció detrás de el, dándole un manotazo en la nuca, y en el instante que mi mirada se topó con la suya, mi corazón calmó su andar desenfrenado.

  • ¿Qué demonios te pasa?, ¿cómo se te ocurre decir tremenda estupidez? –Mark pareció disgustado, pero a la vez divertido por alguna razón-

  • Perdón, no creí que la broma te molestara, además cumplía las ordenes de Rose de que la levante a desayunar

  • ¡Tú crees que eso fue una broma!

  • ¿Acaso no lo fue?

  • Pues, no, no lo fue, acaso no vez el daño que nos causas –Nick me miro y se quedo boquiabierto, yo no entendía por qué, hasta el momento que me di cuenta de mi postura, yo abrazaba mi pecho, no solo me sentía que me iba a partir en pedazos, sino que hacia lo posible por mantenerme unida. Para tranquilizarlo relaje mi postura-

  • No fue nada, no tienen de que preocuparse –me senté y traté de no alterar el ambiente mas de lo que estaba, Mark ya lo llevaba mal, ya que había visto mi reacción automática ante la noticia de su supuesta marcha-

  • Será mejor que nos dejes solos –Prácticamente Mark botó a su hermano de nuestra habitación-

Nick no discutió con su hermano y salto por la ventana –prefirió acortar el camino al recibidor donde se encontraba Ashley-. Mi novio me miro por un par de segundos, su rostro demostraba preocupación por mi, pero no existían motivos, solo uno, me había convertido en dependiente de –la mayoría- sus decisiones. Caminó en mi dirección y se sentó a mi lado.

  • En realidad creíste que me había marchado –no lo pregunto, solo me decía lo que estaba pensando-

  • ¿Por qué no debería creerlo?

  • Aquí vamos otra vez –inspiro profundamente- Kate, como te hago entender que te amo

  • Ya lo sé, solo necesito un poco de tiempo para desterrar de mi mente la idea de que me dejas

  • Tiempo es lo que más tenemos –ambos sonreímos frente a la afirmación de nuestro tiempo-. Y vas a bajar a desayunar o prefieres continuar durmiendo

  • Quiero dormir un poco más

  • Okay –dio media vuelta con la intención de irse- ¡Hey!, no te vayas, quédate conmigo

Se quedó a mi lado hasta que la inconsciencia me arrastro a la tierra de los sueños, donde solo existíamos Mark, el claro soleado y yo.

A lo lejos lograba escuchar la voz de Nick llamándome, pero yo me encontraba demasiado cansada

  • ¡Kate!, ¡Kate!, ¡Kate!, ¡Kate!........... despierta, Mark se ha ido

Yo caí nuevamente en su jugarreta, me asusté y reaccioné de la misma forma que la primera vez y al igual que la vez anterior, Mark apareció segundos después dándole un golpe pero ahora fue un codazo con mayor fuerza en las costillas –vi la cara de dolor en Nick-

  • Nick, Vete, contigo voy hablar mas tarde –Mark ya no mostraba algún tipo de diversión en su tono de voz, ahora el estaba enojado-

  • Esta bien, me voy, solo cumplo lo que Rose me pide

  • ¿Y tú crees que esas son las mejores formas de despertar a alguien? –Nicholas no respondió, pero pensó algo que saco de sus casillas a mi novio- ¡Detente!, eso es parte de tu pasado, nada de eso me parece gracioso

  • Perdón, mejor me voy –salió prácticamente corriendo-

Por un lado me sentía desorientada no comprendía que había pensado Nick, para que Mark reaccionara así, y por el otro me sentía un poco responsable por la actitud de Mark, porque yo no debía reaccionar así, ante la mención de las palabras “se ha ido”.

  • Kate, te amo con mi vida, nunca te dejaría, no soy lo suficientemente fuerte para mantenerme lejos de ti

  • Yo lo sé –coloqué mi mano sobre su mejilla tratando de consolar su pesar-, solo que me asusta que creas que estoy en peligro y te alejes nuevamente

  • Si lo estuvieras, esta vez te llevaría conmigo –sonreí ante la idea de ser fugitiva del peligro, es decir casi todo-

  • Pero no existen razones para huir, estoy a salvo a tu lado, además, muy pronto seré un poco más duradera

Me abrazo y se quedo a mi lado hasta que me quede dormida, no lograba entender como podía dormir tanto, tal vez estaba recuperándome de las asechanzas diarias de las pesadillas que no me dejaban descansar.

Nick empezó nuevamente con su estúpida manera de despertarme, pero esta vez, ya no causaba efecto alguno en mi, yo sabía que Mark no se alejaría, confiaba en él, aunque la mayoría de personas no lo harían, yo si.

  • ¡Kate!, ¡Kate!, ¡Kate!, ¡Kate!........... despierta, Mark se ha ido

  • Lárgate –tantee con la mano sobre la cama, hasta que encontré una almohada y se la lance-

  • Jajaja, ni cerca –me obligue a abrir los ojos y le lancé una mirada envenenada-

  • Por favor, lárgate –trate de modular la voz para que sonara lo suficientemente amistosa-

  • No quiero

  • ¡Maldita sea!, ándate, déjame tranquila

  • No, yo no sabía que los humanos dormían tanto

  • Nick -la voz de mi amado sonó detrás de la puerta que e hizo que mi acompañante pusiera los ojos en blanco y saltara por la ventana-

Mark apareció con una sonrisa de satisfacción después de que su hermano dejara la habitación

  • No necesitaste de mucho tiempo, yo creí que sería más –entendí el rumbo que llevaban sus palabras, pero yo no estaba segura si en realidad esa idea había desaparecido para siempre-

  • No te aseguro que haya sido completamente desterrada

  • Mi Kate, yo te entiendo, no tienes que preocuparte por lo que yo piense, solo quiero que seas feliz y si es conmigo mucho mejor –aquella sonrisa perfecta apareció haciéndome sentir feliz-

  • Y ¿con quién más crees que podría serlo si no eres tu?

  • Mmm… existen muchos

  • Shhh… no empieces con eso, por favor

  • Okay, Okay, yo no dije nada

  • Eso es mejor -se acercó y me dio uno de esos besos que hacen que se me olvide hasta mi propio nombre-

  • Te quiero mi Kate

  • Te quiero mi Mark

Me quede dormida minutos después rodeada de los brazos fríos de mi “prometido”.

A la mañana siguiente todo pintaba otro color, yo me sentía más relajada, dormir un día entero me había hecho mucho bien. Cuando desperté me encontraba sola en aquella gigante cama, pero no me importó, yo confiaba en él.

Me levanté y tomé una ducha de agua caliente, luego de vestirme bajé a la sala de estar donde se encontraban todos los miembros de la familia

  • Buenos días, ¿cómo dormiste? –Rose me trataba diferente, ya no con precaución, ahora era como antes de todo eso-

  • Bien, gracias por preguntar, Ehh… disculpa por no haber salido de la habitación ayer

  • No hay problema

Era extraño tener la mirada de los cuatro vampiros clavada en mi rostro, parecía que esperaban, que sé yo, que me ponga a cantar, aunque me sentía feliz, nunca cometería aquella tontería, trate de no poner atención a las miradas vigilantes, di media vuelta y empecé a caminar dentro de la casa en buscar de mi Mark.

Al abrir la puerta de la cocina, me asalto un aroma exquisito, que hizo gruñir mi estomago –era lógico que estuviera hambrienta, porque no había ingerido nada el día anterior-, escuche una risilla y mi mirada empezó a recorrer cada de una de las esquinas de la gran cocina hasta que encontré mi objetivo, Mark estaba preparando mi desayuno, cuando vio que lo había pillado se acerco a una velocidad vampírica, que su perfil fue un borrón hasta que estuvo frente a mi.

  • Buenos días mi Kate –me dedico una de esas sonrisas que me encantaba-

  • Hola –solo fui capaz de pronunciar esa simple palabra-

  • Te amo

  • Yo también te amo

No necesitábamos de más palabras, esas eran suficientes para saber lo mucho que nos queríamos, además esa era una de las razones por las que se quería casar conmigo y de que yo haya aceptado. Coloco su mano sobre mi mejilla y apretó sus labios contra los míos, en aquel instante note que era como si nunca nos hubiéramos separado, el dolor no existía, mi corazón no sentía ningún vacío, todo había vuelto a la normalidad, con los únicos cambios de que Thomas había muerto y de que yo vivía en la mansión Facinelli.

Después del beso, me senté en el comedor a desayunar con la compañía de mi prometido, hasta que llego Ashley, con una emoción inexplicable.

  • Podrías dejar que termine de comer para empezar con tu acoso acerca de aquello –No entendía la razón de las palabras de Mark hacia su hermana, pero nunca por nunca lo sabría porque no tenía el don de Mark en leer la mente-

  • Mmm… las cosas no son contigo

  • Un momento, me podrían explicar de que se trata todo esto, no entiendo nada de nada –interferí, si no lo hacia me rompería la cabeza tratando de descifrar el hilo de sus palabras-

  • Ashley quiere empezar con los preparativos

  • ¿Preparativos? –segundos después de haber pronunciado la pregunta caí en cuenta de las intenciones de mi futura cuñadita- ¡Ohh!... Ehh… -tuve que aclararme la garganta para poder hablar- sería mejor que Rose y tu se encarguen de los “preparativos”

  • Se supone que todo se basa en los gustos de la novia –Ash me miraba con desaprobación ante mi falta de interés-

  • Si es así, me caso con jeans una sudadera y tenis

Yo sabía como hacerle cambiar de idea, y lo logre se estremeció al imaginar verme así frente al altar siendo ella la que iba a organizar la boda y Mark se empezó a reír a carcajadas

  • ¡¡¡No!!! Será mejor que te tengamos al tanto de todo, nada más

  • Gracias, pero quisiera que sea el 27 de enero

  • Kate, es poco tiempo

  • Tienen un mes y dos semanas, yo confío en ustedes y se que lo lograran

  • Y ¿por qué tan cerca?

  • Sería un año y tres meses de saber que –roce la mejilla de Mark con el dorso de mi mano- él me ama al igual que yo lo amo

  • Puff… tanta palabrería me marea

  • Ash... cierra la boquita, yo no les digo nada de lo que piensan e incluso de lo cursi que suenan Nick y tu –ella le sacó la lengua y dio media vuelta-

Al terminar de desayunar, Mark y yo nos dirigimos a nuestro claro, allí pasamos casi todo el día, disfrutando de los rayos del sol que se filtraban por la copa de los arboles, la ligera brisa tibia que existía en el aire, y de todo la vida que había a nuestro alrededor.

Estaba empezando a oscurecer y vimos que ya era hora de regresar, Mark me tomo en brazos y empezó a correr, allí, con el aire golpeando mi rostro, entendí porque me había gustado competir en las carreras de moto; yo buscaba reemplazar –aunque no se podía comparar en nada- la velocidad y la adrenalina que sentía cuando Mark me llevaba con consigo cuando corría hacia nuestro claro o por simple diversión.

  • ¿En qué piensas? –pregunto rompiendo mi ensimismamiento-

  • En lo mucho que extrañaba la velocidad cuando corres

  • Mmm… pero tenía entendido que corrías en moto por la velocidad

  • Si, pero no se compara en nada, la moto es una tortuga a tu lado –empezó a reír y yo lo acompañé-

  • Creí que no te agradaba mucho cuando corría porque siempre escondías el rostro en mi pecho.

  • Me acostumbre a la velocidad extrema –me mordí el labio tratando de ocultar la sonrisa que me causaba la realidad que nunca había sido capaz de notar-



Al llegar a la casa me topé con una sorpresa.





















Preparativos

Sobre la mesa del comedor habían un montón de invitaciones, quizás era unas cincuenta, realmente hermosas, el papel donde habían sido impresas parecía realmente caro, e incluso frágil.

  • Woow… ¡parece que te has tomado en serio lo del tiempo! –Ash me miraba con el rostro de cansancio, aunque solo era por fastidiar un poco-

  • Es que es mucho por hacer, creo que ni tendré tiempo para dormir –aunque a nuestro alrededor no había nadie, las risas empezaron a retumbar dentro de la casa-

  • Y piensas enviar una diferente

  • Pues claro que no, solo estoy esperando a que llegues y escojas, pero como te raptaron y no tenía como comunicarme con alguno de los dos, tuve que esperar demasiado tiempo

  • ¿Qué yo escoja?

  • Kate, eres la novia, este es un día que recordaras para siempre, así que por lo menos debes ayudarnos con algunas cosas –el tono de voz de Rose era nostálgico, tal vez mi boda le recordaba a la suya-

  • Esta bien, pero no me pidan mucho

  • Ehh… debo salir por un momento, ya regreso –Mire a Mark y al igual que su voz, su rostro mostraba pesar, como si dudara en irse-

  • Okay, tómate el tiempo que necesites –sus ojos reflejaban la razón de su ausencia, “SED”. Se despidió con un beso fugaz y desapareció-

  • Ya se fue tu distracción, así que escoge antes de que regrese –Ash sonaba como una persona que había ingerido diez tazas de café-

  • ¡Okay!, ¡Okay!, pero no puedo escoger si me miran, seria mejor que me dejen sola y yo les aviso

  • esta bien, Ashley vamos –Rose la tomo del brazo y la llevo consigo a la cocina-

Analicé cada detalle de las invitaciones, buscaba una que fuera la indicada comparada con mi personalidad, todas eran muy bonitas, pero iban más con la personalidad un poco fresa de mi futura cuñada, hasta que encontré una perfecta, estaba impresa en papel Albanene decorado, me imaginaba que esa era por obra de Rose





Mark Steve y Kate Elizabeth

Porque eres parte importante de nuestras vidas, por

Tu amistad, cariño y con la bendición de nuestros familias

Facinelli - DeLuise Williams - Stewart

Queremos compartir contigo la unión de nuestras vidas

Y nuestro juramente de amor ante Dios, a realizarse el

Veintisiete de enero a las seis de la tarde en la residencia

Facinelli





  • Ash, Rose; creo que he decidido –no tuve tiempo de contar hasta dos, ellas ya estaban a mi lado-

  • Y bien, ¡¿cuál?! ¡¿cuál?! –la primera estaba demasiado emocionada con todo eso, incluso mas que yo-

  • Esa –la señalé con el dedo-

  • Ya lo veía venir –me empecé a reír ante la expresión-

  • Mmm… muy buena elección –no cavia duda, ella había diseñado esa-

  • ¿Por que?

  • Así fue la mía

  • ¡Ohh! , pues es muy bonita

  • Y sencilla –Ash bufó-

  • ¡Hey!, es mi boda; yo no quería escoger pero ustedes me obligaron

  • Si, si, si, todo es mi culpa por dejarte escoger

  • Sip, es tu culpa –puso los ojos en blanco y empezó a trabajar en el computador-

Dejé que se fuera refunfuñando, una vez que recogimos todo el alboroto que había sobre la mesa, Rose me sirvió la cena, la cual ingerí solo tres bocados, los desayunos de Mark eran como mis tres comidas diarias.

Luego de cenar subí a la habitación y tomé una larga ducha, trataba de no pensar en lo mucho que faltaba para que Mark regresara, en vez de eso, me puse a pensar en como decirle a Camile que me casaba con el muchacho –vampiro- que me había destrozado en corazón y que ella había sido testigo de eso, mientras imaginaba el discurso que me daría, y luego las lágrimas de aceptación de mi matrimonio, tocaron la puerta haciendo que saliera de mis pensamientos

  • Kate, te vas a resfriar –era el, había regresado-

  • Ya salgo –me vestí rápidamente y salí del cuarto de baño-

  • Hola mi amor, me extrañaste –me saludo con un beso fugaz-

  • Cada segundo. Mmm… tienes un mejor semblante

  • ¿Qué? –parecía asombrado-

  • Ya era tiempo de que salieras de caza

  • ¿Cómo sabes que salí a caza?

  • Mmm… eso es muy fácil, tus ojos ya no tienen ese matiz negro, ahora son dorados

  • Estas muy pendiente de mi

  • No, solo que es notorio

  • Si tú lo dices…. –se quedó mirándome fijamente por un par de minutos, hasta que se decidió a hablar- ¿qué te preocupa?

  • ¿Preocuparme? –me sorprendí de su pregunta, en mi mente no existía nada que me preocupara, “creo”-

  • Si, algo te tiene inquieta

  • ¡Inquieta!

  • Por lo particular, cuando tienes que preguntar algo que sabes que la respuesta no va a ser tan buena que digamos, te muerdes el labio –me señaló la boca, era increíble, lo hacia sin darme cuenta, tal vez era un tic nervioso-

  • Ehh… creo que la razón es que me preocupa un poco el que dirá Camile acerca de mi compromiso contigo –acuno mi rostro entre sus manos y sonrió-

  • No tienes nada de que preocuparte lo entenderá, Camile es una persona que tiene muchas ideas que la gente no se espera de ella

  • ¿A qué te refieres?

  • Prometí no decírtelo, pero con que tengas una ligera idea no hará daño

  • ¿Acerca de qué?

  • Ella conoce acerca de los vampiros

  • Ya lo sé

  • Pero lo que no sabes es que ella conoció a uno antes de saber la verdad de mi familia y yo

  • ¿Qué?

  • Aja…

  • ¿Por qué nunca me lo dijo?

  • Mmm… es que no es una historia normal –en ese instante por mi mente cruzó una imagen muy real, ella tomada de la mano con un joven blanco como la cal brillando bajo la luz del sol que caía en Los Ángeles-

  • ¡Ella salía con un vampiro!

  • Lo dices como si fuera algo extraño para ti

  • Es diferente

  • ¿Por qué?, dame una razón convincente

  • Porque…

  • ¡Porque!…

  • ¡Ushh!… simplemente no lo creo de ella

  • Pues, tienes razón, era diferente

  • ¡¿Lo era?!

  • En realidad, sí, su nombre es Michael, era un vampiro no más de veinte años, alto, castaño, que sigue la dieta tradicional –alimentarse de humanos-, ellos se conocieron en una de las playas no tan visitadas de Los Ángeles, tuvieron un amorío adolescente, pero ni cerca al nuestro –empezó a reír-. Conversaban mucho, salieron un par de veces y siempre fue en la noche... –lo interrumpí-

  • ¿Cuál es la diferencia entre ellos y nosotros?

  • Nunca se besaron, solo una vez ella tocó la piel dura y fría del vampiro con el que salía, y la diferencia es que nosotros hemos llegado a mucho más que eso –sentí como la sangre corría hacia mis mejillas haciéndome sonrojar, estaba avergonzada-

  • ¡Oh!, ya veo la diferencia

  • Me encanta cuando te sonrojas –acarició mi mejilla-

  • Será mejor que la llame y le pregunte por qué nunca me lo contó

  • ¡Hey!, se supone que no deberías saberlo

  • Esa no es excusa, Camile sabia que me encantaban las historias de vampiros y discutí con ella millones veces por la existencia de ustedes y siempre me lo negó

  • Tal vez quería protegerte de este mundo que pocos conocen

  • Eso no importa, solo quiero que ella me explique el por qué me lo oculto

  • Kate, lo importante ahora, es que comprobaste que no somos mitología ¿correcto?

  • Correcto

  • Le vas a preguntar ¿verdad?

  • Me conoces demasiado

  • “Creo”, aunque a veces no me agrada mucho –en mi mente solo existieron un par de signos de exclamación sin nada en su interior ¡¡!!- es que solo tener una ligera idea de cómo piensas, me confunde un poco; es decir, siempre dejas que tus sentimientos o el bienestar para ti, sea lo último en tu lista y se supone que eso debería ser lo primordial –no entendía cómo había llegado a leer mi mente, sin poder hacerlo, tal vez mis ideas no eran tan secretas, sino un libro abierto-

  • No, eso no es verdad

  • Incluso me lo probaste

  • ¿Cuándo que no me di cuenta?

  • Te fuiste a New York, solo porque yo me iría lejos de mi familia –¡ouch!, lo había notado-

  • No, estas imaginando cosas

  • Kate –no dije nada, solo cruce los brazos sobre mi pecho en señal de haber perdido la discusión- Okay, Okay, tal vez solo este imaginando –Mark trataba de que no me resintiera, lo que en realidad no estaba, solo un poco pensativa, ¿acaso todos mis intentos de engañar a Camile, Thomas y a él habían sido un fracaso?-

  • No importa si es o no verdad –lo era-, solo debes soportarme el resto de tu larga vida

  • Puff… eso va ha ser difícil

  • Y mucho

  • Por tu suerte tengo un montón de experiencia soportando a adolescentes quisquillosas, por ejemplo esta Ashley

  • ¡Hey!, yo no soy quisquillosa

  • No, y eso lo agradezco un montón, imaginarte comportándote como Ash me asusta mucho –empecé a reír, su expresión era de horror, fingido por supuesto-

  • Mmm… será mejor que telefonee a Camile antes de que Ash le envíe la invitación y sea peor.

  • Vas a tener una gran sorpresa

  • ¿Por qué?

  • Esta vez no te voy a decir

  • Por favor –hice un puchero, de lo mas inocente, el hizo ademan de acercarse a mi oído para susurrarme-

  • No –su aliento frío contra mi piel me hizo cosquillas y se me escapó una risilla-

  • Okay

Me tomó de la mano y nos encaminamos a las planta baja, una vez abajo note que la luz del patio estaba encendida, pero no había nadie afuera

  • ¿Donde están todos? –me arriesgue a preguntar aunque yo quedara como tonta ante su respuesta-

  • Están jugando

  • ¿A qué?

  • Las escondidas

  • Ese es un juego de niños

  • Mmm… para nosotros no, es difícil esconderse cuando existen muchos dones en la familia.

  • Mmm… no lo había visto de esa forma. Y ¿por qué no estas jugando?

  • Estoy aquí contigo

  • Prefieres perderte la diversión por estar aquí conmigo

  • Contigo también me divierto –suspiré-

  • Ve a jugar, Ehh… voy a demorar un poco charlando con Camile y te apuesto que será aburrido

  • Esta bien



























La Llamada

Salió rápidamente de la habitación y me quede sola frente al teléfono, luchando contra mi cobardía. Levante el auricular y marque, mientras esperaba a que contesten –yo rogaba que no- empecé a desesperarme, camine hacia el gran sofá negro y tamborilee mis dedos sobre el almohadón que coloque sobre mis piernas

  • Diga –cuando Justin contesto me quede muda, estuve a punto de colgar, pero respire hondo tratando de infundirme valor-

  • Ehh… ¿cómo estas?

  • ¡¡Kate!!, ¿en realidad eres tú?

  • ¿la llamada de quién esperabas?

  • De nadie solo que no te reconocí, suenas diferente –recordé que imagen tenía de mi ultima visita-

  • No, sigo siendo la misma –trate de salirme por la tangente-

  • Si, si, si

  • Vete al diablo, sabes muy bien como odio que me den la razón solo porque no hay otra opción

  • Esa es la Kate que conozco

  • Si, si, si. ¿Podrías poner al teléfono a Camile?

  • Ósea que yo no puedo y tu si

  • Como quieras

  • Si, si, si

  • ¡Justin….! –me interrumpí lo que iba a decirle, él se había alejado del auricular y estaba gritando ¡¡mom!!-

Aquel era el momento decisivo, no podía huir, Camile tenía el número de aquí y si le colgaba, ella llamaría

  • ¿Kate? –su voz era dubitativa, tuve que aclararme la garganta para poder hablar fuerte-

  • Hola

  • No puedo creerlo, eres tu, creí que habías olvidado como se usa el teléfono

Me trataba como en antes –lo que yo agradecía mucho-, ya no usaba tanto tacto al hablar conmigo, tal vez el bocón de mi primo le había contado que yo era la misma de siempre, pero no tenía ni idea de cómo reaccionaria ante la noticia de mi compromiso y de la fecha del casamiento tan cerca, seria algo lógico que ella piense que había perdido la cabeza.

  • Ehh… no, solo que estaba de viaje y no podía llamarte desde Canadá, me saldría muy caro

  • ¡Estabas en Canadá!, ¿en que parte?

  • En Vancouver

  • ¡¿Vancouver?! –parecía alterada, que razón tendría ella de alterarse por mi viaje a aquella ciudad-

  • ¿Qué tiene de malo esa ciudad?

  • ¿Qué?... no nada…. y ¿cómo estas?

  • Bien

  • Eso esta bien…. –que demonios le sucedía a Camile, ¿por qué se puso nerviosa cuando nombre Vancouver?- y ¿cuál es la razón de tu llamado?

  • Ehh… -era tiempo de enfrentar mis miedos- te tengo una buena noticia

  • ¿Cuál?

  • Bueno, en realidad no se si creas que es buena, pero no pienso cambiar de idea

  • Deja de dar vueltas y dime, de que se trata

  • Ehh… me voy a casar –mi voz era un susurro que casi no se escuchaba-

  • ¿Qué? No te escuche, Justin hace mucho ruido –al otro lado de la línea se escuchaba música a todo volumen. Respire hondo, rogando que mi voz sonara mas alta-

  • Me voy a casar

  • Jajaja… buena broma

  • No estoy bromeando

  • Aja, si claro y según tu, ¿con quién te vas a casar?

  • Ehh... con… “Mark”

  • Ya lo veía venir –si no hubiera estado sentada, me hubiera caído, era raro, Camile no había reaccionado como me lo esperaba-

  • ¿Qué?

  • Si, ya me lo imaginaba, cuando mencionaste Vancouver, todo encajo

  • ¿encajó?, no entiendo

  • Ustedes no pueden estar separados, no existe poder que lo logre

  • Se supone que deberías estar mas que enojada, y no lo estas ¿cómo es eso posible?, yo llegue a pensar que lo odiabas,

  • Kate, el te quiere, y no puedo odiar a alguien que te cuida sin importar el precio, además el embarazo ayudó a que abriera los ojos y me diera cuenta de lo que en realidad pasaba con ustedes

En aquel momento las palabras “cuando mencionaste Vancouver, todo encajo” tuvieron sentido, ella siempre estuvo en contacto con Mark, sabia lo que el sentía y me dejo creer todo lo contrario, que clase de tía deja que su sobrina llegue al estado de depresión al que yo había caído

  • Siempre estuviste en contacto con Mark ¿verdad?

  • Él se contactaba conmigo, que algo es muy diferente

  • ¿Desde cuando?

  • El 30 de mayo –la primera vez que lo vi desde que deje Healy. ¡Ah! Y también era mi cumpleaños-

  • ¿Por qué nunca me lo dijiste?

  • Mark quería que estuvieras a salvo

  • ¿De qué?, si no existía nada que me lastimara mas

  • Y crees que para él fue fácil, llamaba todos los días para saber de ti, cada vez que hablaba con él sonaba desesperado, como si le faltara algo importante que no lograba encontrar, pero es un buen actor, cuando estuvo frente a ti me creí el cuento de que no te quería hasta que en la tarde me haló hacia tu habitación, cuando dejaste de respirar, la desesperación era mucho mas grande que la mía, yo sabia que hacer en estos casos, y el lo sabia también, pero Mark sentía miedo

  • ¿Miedo de qué?

  • De perderte –ambas nos quedamos en silencio por un largo rato, en mi pecho la culpa era grande, yo había deseado que sucediera eso, sin pensar en mi familia, solo quería que mi corazón parara, para no sentir más el dolor que me mataba por dentro-.

  • ¿Así qué el sufrimiento de todos es mi culpa? –mi afirmación sonó como una pregunta-

  • No es tu culpa –trato de hacerme creer una mentira, o mejor dicho quiso consolarme-

  • No lo preguntaba, lo estaba afirmando, cada segundo de sufrimiento de todos, es mi culpa

  • ¿Por qué crees eso?

  • Mark quiso alejarse de mí, porque Nick me ataco. Mark probó mi sangre lo que empeoró las cosas ya que mi sangre huele mucho mas apetitosa para el que para el resto y tuvo que enfrentarse contra sus instintos de matarme. Decidí romper con el, porque sabía que lo hería cada vez que yo estaba cerca, pero nunca imagine que me diría todo lo que me dijo aquel día, antes de ir a su casa yo buscaba las palabras indicadas para no lastimarlo, pero nunca las necesite, me aclaró cosas que hicieron odiarme a mi misma por amarlo tanto y que el no sintiera nada por mi, de que todo lo vivido era mentira, ya no me importaba si un rayo me caía encima. Hice preocupar a Thomas y por mi culpa murió, te hice preocupar cuando debía cuidarte por el embarazo -riesgoso-, lo único que lograba hacer era pensar en mi y mi maldito dolor. Nunca hice lo que debía hacer

  • ¿Thomas no murió por tu culpa?

  • Tu también me vas a decir que fue culpa del tiempo, que por el hielo en el carretero el Jeep perdió estabilidad y empezó a dar vueltas de campana, pues puede ser verdad, pero el salió por mi culpa, por un maldito desmayo que me pasaba casi todo el tiempo

  • ¡¿Desmayos?! –ups… había dicho cosas de mas-

  • No es nada

  • Thomas lo sabia

  • Tal vez

  • Kate, tienes que cuidarte, sabes muy bien el peligro que corres

  • No me va a suceder lo mismo que a Nikki

  • Nadie mas que tu sabe que ninguna descendiente de la familia Stewart se salva de eso

  • Lo sé, pero a mi no me va a pasar, no va a llegar esa época en mi vida

  • ¿Suceder qué? –la voz de Mark me sobresaltó-

  • Nada cariño, solo son estupideces –acaricié su mejilla-

  • Kate, déjame hablar con Camile –tendió la mano para que le entregara el teléfono, pero yo me negué, el no debía enterarse, si nunca me pasaría-

  • Camile, Ehh… mañana Ashley o Rose te llamaran para arreglar los asuntos de la boda. Chao, me debo ir.

  • Pásame a Mark

  • No puedo

Le colgué, no resistía la idea de que Mark se enterara de la gran posibilidad de un 98.9% de que yo podría enfermar gravemente de leucemia hereditaria. Nadie se debía enterar porque nunca pasaría. Todas las mujeres de mi familia habían enfermado al cumplir los 43 años, pero con Nikki fue diferente, ella enfermó mas temprano, recién había cumplido los 34 cuando se lo detectaron, la razón de que apareciera antes de tiempo fue su mala alimentación gracias a su trabajo –igual al de mi padre, ella era doctora, la diferencia era que pasaba mucho más tiempo conmigo- solo resistió un año al tratamiento y murió, pero no existía razón alguna que a mis 18 años apareciera.

Además Camile estaba muy emocional por sus 7 meses de gestación, así que no había que centrarse mucho en sus preocupaciones.

Pero ahora si estaba metida en un lio, me había negado a darle el teléfono a Mark y el me iba a interrogar hasta que le dijera de lo que se trataba.

  • Kate, ¿por qué haces todo esto?

  • ¿Hacer qué?

  • ¿Por qué no me dejaste hablar con ella?

  • Porque es tarde y tenía sueño, por eso

  • No me trates como a un niño. Camile quería hablar conmigo, escuché cuando te pidió que me pongas al teléfono

  • Mark…. –me interrumpió-

  • ¿Acaso no confías en mí? –El sabia como mandar abajo mi empeño hacia algo-

  • Confío en ti mas que en nadie, solo que era algo insignificante y Camile con el embarazo esta mas que susceptible a cualquier cosa

  • Dame el teléfono

  • ¿Para qué?

  • Solo dame el teléfono

  • ¡No! –con un rápido movimiento me lo quitó de las manos- ¿a quién vas a llamar? –empezó a marcar-

  • Camile

  • No, no lo hagas

  • Dame una razón para no hacerlo –me quede allí pasmada, sin ninguna razón lógica para detenerlo-, Kate, simplemente no existe razón para no llamarla

Me levante del sofá y me encamine a la habitación mientras el acercaba el auricular a la oreja, no quería estar presente cuando el se enterara de las posibilidades, mi novio era una persona muy sobre protectora y seria capaz de empezar alguna especie de tratamiento para mi cuidado, además se preocuparía mucho y se sentiría dolido por mi falta de confianza, aunque esa no era la palabra correcta, yo solo lo quería proteger.

Una vez en la habitación me acosté en la cama, deseaba quedarme dormida antes de que él llegara, no resistiría verlo preocupado una vez mas por mi, en mi mente empecé a contar a partir del número 100 hacia atrás, iba por el numero 50 hasta que la luz de la fluorescente del corredor se filtro por la puerta abierta.

  • Amor –mi corazón se acelero, en mi mente empezaron a aparecer las imágenes de la conversación que iba que tener-, ¿estas dormida?

  • No –el latir desenfrenado de mi corazón me delataba-

  • ¿Estás molesta conmigo?

  • ¿Debería de estarlo?

  • No sé

  • No, no estoy molesta, y ¿tú estás molesto conmigo?

  • ¿Acaso debería estarlo?

  • Tal vez

  • ¿Por qué?

  • Porque no te he contado lo que podría suceder –se acostó a mi lado rodeándome con sus pétreos brazos-


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